Arístides (I)

Arístides se acercó al borde la cornisa y respiró profundamente. No tenía nada especial. Era aire, simple y llanamente. Cerro los ojos y volvió a inspirar. Tras unos segundos de contención dejó que el oxígeno escapara de sus pulmones. Cuando abrió los ojos estaba completamente desencantado.

– Respirar no sirve para nada.

Cecilia no supo qué decirle. Tenía miedo. Uno nunca sabe qué se le está pasando a alguien como Arístides por la cabeza, y él seguía peligrosamente cerca de la cornisa. Trece pisos de caida libre y un montón de asfalto al final esperando abrazar su cuerpo.

– Es peor no hacerlo.

Se sintió estúpida en cuanto terminó la frase, pero qué otra cosa podía decir. Avanzó hacia él con tranquilidad, intentando no hacer demasiado ruido. Arístides le daba la espalda. Tenia la mirada fija en el horizonte, en el abismo.

– Es un acto reflejo, mecánico. No implica nada.

Ya empezaba con sus argumentos pseudo filosóficos; pseudo científicos y pseudo estúpidos. Le ponía enferma cuando empezaba a hablar como si conociese todos los secretos del mundo. Buscaba perlas intelectuales allí donde sólo había hechos.

– Sin embargo el viento sopla.

Al hablar, Arístides movió levemente su cuerpo, como si fuera a girarse. Cecilia dejó de caminar. Los dos permanecieron en silencio. Él con la cabeza baja y la mirada perdida entre el suelo de la cornisa y del asfalto. Al final centro toda su atención en ella. Cecilia retrocedió un par de pasos, como si la mirada le hubiese golpeado en el pecho.

– Mientras el viento sople habrá esperanzas, no de que cambie todo, pero sí de que se mueva… y eso ya debería ser suficiente.

Arístides echó a andar hacia la puerta de la azotea. Cecilia seguía sientiéndose como una niña a la que habían sorprendido robando un caramelo. Trece pisos más abajo, centenares de personas levantaban una leve brisa al caminar.

3 comentarios to “Arístides (I)”

  1. Siempre tiene que haber esperanzas, en ti mismo, en las personas, en el amor… en algún sitio. Esperanzas que te den fuerzas y ganas de vivir.
    Mucho ánimo con tu nueva prolongación en la globosfera y recuerda:
    Si ya no puede ir peor, haz un último esfuerzo, espera que sople el viento a favor. Si sólo puede ir mejor y está cerca el momento, espera que sople el viento a favor.

  2. El viento de la esperanza, el viento del cambio y como decía Cernuda el viento del olvido, que cuando sopla mata!!

    Bienvenido a la blogosfera!!

  3. silvio11 Says:

    Gracias por el apoyo tíos, a ver cuánto me duran las fuerzas.

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