TIEMPO (Ludovico I de…)

I

Se me escapa el tiempo.

He olvidado

o he aprendido

como medirlo.

Ya no puedo dimensionarlo

y por fortuna

o por desgracia

está fuera de control.

Veo su paso como un sujeto paciente

que padece un interminable desfile militar

o disfruta de una veloz carrera contra la nada.

Confundo el lógico transcurrir de los segundos,

las pautas establecidas para medir el tiempo

y con él la vida.

Contra toda lógica creo mis propias reglas,

desesperado por dar coherencia al caos;

y me peleo con las del resto del mundo,

decidido a defender mi caos de su orden.

Todo depende de cómo se mire todo,

de saber cuándo las cosas tienen sentido,

aunque sea cuando menos sentido tienen.

De ser fiel a uno mismo,

aunque eso implique enfrentarse con los demás,

porque es la única forma de serles fiel a ellos,

aunque eso implique dañarse a uno mismo.

Todo depende de no saber

por qué dos meses contigo

pasan más deprisa

que un segundo sin ti.

Una vez asumes eso,

no como algo lógico,

si no como algo simplemente real,

la vida no es más que una sucesión de momentos.

II

Toca el  piano,

Pero no sobre un teclado,

Lo toca sobre la nada.

Elabora una sinfonía sin principio ni final

compuesta por lágrimas

y sonrisas.

El tiempo sigue desquiciado

y tan pronto soy capaz de reír

como de llorar.

Tan capaz de abrir una herida

como de cerrarla.

Tan capaz de escupir a la cara a quien amo

como de abrazarle para absorver todo su dolor.

Todo da vueltas y gira en torno a un mismo todo.

Y el principio es el final

allí donde el tiempo es la única ley.

Sólo hay tiempo en el lugar en el que reina la memoria,

el lugar en el que los recuerdos se funden y suceden

como si fuesen un solo recuerdo

que tiene demasiado miedo de dividirse en todas sus partes.

Y sigue tocando el piano.

Cada una de las teclas es un recuerdo distinto,

Y una emoción.

Y una certeza.

Y un miedo.

Y un canto a la vida,

Y un canto a la muerte.

Y un verso igual de predecible que todos los anteriores.

Allí donde el tiempo domina no existe la originalidad

porque todo lo que fue, ya ha sido,

todo lo que es, está siendo,

todo lo que tenga que ser, será,

y todas las permutaciones que se puedan hacer con estos conceptos

están siendo en este mismo momentos.

La inmensidad, el infinito,

pueden fascinar

o aterrar

o ambas cosas.

Atraer y repeler.

Sólo puede seguir tocando su piano imaginario,

esperando que una suave melodía sea capaz de anestesiar mi ira,

que el caos me explique qué estoy pensando,

que los tramos de oscuridad dejen de ser mas cortos que los de luz.

Esperando que algún día me pueda el cansancio

y no me parezca tan mala idea ser uno más.

Pero hay una voz… una melodía…

Hay un piano que yo no toco…

hay un susurro que apenas oigo,

un beso que apenas siento,

un abrazo que apenas da calor,

un recuerdo que casi he olvidado…

Hay algo superior a mí mismo que es más fuerte que yo.

Quizás sea la sonrisa de un desconocido en plena calle.

Existe una esperanza que todavía no ha perdido la fe en mí.

Sé que el tiempo manda.

Sé que el caos no tiene reglas.

Sé que la normalidad no es felicidad.

Sé que la confusión puede ser paz.

No sé nada.

La contradicción sigue separando al principio del fin.

Sé que sentir dolor no es ser débil.

Sé que todavía puedo imponer mis propias decisiones

al dolor, al tiempo, a la felicidad, al espacio.

Sé que mientras pueda seguir escuchando la melodía

seguiré siendo libre.

Sé lo suficiente.

Tengo un plan: no dejar de vivir. Ya, es un plan complicado. Tengo dos planes: no dejar de vivir e intentar que aquellos a quien amo tampoco dejen de vivir. Sí, es un poco más complicado. Tengo tres planes que no tienen nada que ver con los dos planes anteriores, que sí estaban relacionados con el primero de los planes. Tengo planeado seguir gritando a todo aquel que quiera escucharme que la rendición definitiva no es una opción. Como dijo Alatriste, “somos un tercio español”, cojones. Podemos cansarnos, rebozarnos en la mierda y quedarnos tumbados durante todo un día, pero no rendirnos, no aflojar, no ceder un solo paso. Tengo planeado decirle a todo el mundo lo que siento. Tengo planeado seguir contando tantas mentiras como sean necesarias. Tengo planeado tener más planes… y mejores, como las noches, oscuros y sibilinos, mágicos y deprimentes. Planes que no tengan miedo de ser planes; planes que no necesiten que les expliquen qué es ser un plan; planes que estén dispuestos a correr conmigo hacia el abismo.

Una respuesta to “TIEMPO (Ludovico I de…)”

  1. El tiempo del revés, desquiciado i girando sobre sí mismo. Eso es el tiempo, eso el tiempo cuando se hace largo, cuando es eterno, cuando parece infinito.

    Me gustan tus planes. Me gusta vivir. Más aún que vivas.

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