Teño medo dela e ela non me come (II de II)

– Estoy cansado de no poder respirar.

-…

– ¿Sabes que no puede haber futuro sin pasado?

-…

– No consigo verme a mí mismo en el mañana porque ya no sigo ninguna trayectoria concreta.

– Eso es una estupidez.

– No. El futuro deriva directamente de todo lo que ocurrió en el pasado. Los pasos que hemos dado para llegar hasta aquí son los que nos permiten imaginar qué es lo que vendrá a continuación. Por eso las decisiones lógicas son las que tomamos pensando tanto en lo que ha ocurrido antes como en lo que podría ocurrir a continuación.

– ¿Y eso qué tiene de malo?

– Nada. Es una forma de vida perfectamente legítima… Bueno, lo es si te importa más el futuro que el presente.

– ¿Y a tí ya no te importa el futuro?

– No, ya me han fallado todas las previsiones.

– Lo siento.

– No lo sientas, ahora es cuando me siento realmente libre. Todo lo que he hecho para llegar hasta este punto no tiene sentido porque no sé ni me importa lo que ocurrirá mañana. Puedo elegir lo que haré hoy sin miedo a las consecuencias que esas decisiones puedan tener.

– ¿Y si te equivocas?

– ¿Qué es mejor, un error o la nada? Porque lo único que se extiende ante mí es la nada, que viene a ser lo mismo que la muerte. Sin embargo, si me equivoco hoy, garantizó la existencia de lágrimas mañana.

– ¿No tienes miedo de hacer algo irreparable?

– Tengo miedo de que hacer siempre lo correcto me deje sin emociones. Sólo me siento vivo cuando tengo emociones… Sólo tengo cosas que contar cuando siento. Quiero notar en mi corazón todo el dolor y la felicidad, y quiero notarlos ahora. Mañana puede explotar el mundo. Ayer no existía nada. Sólo me importa el hoy y los compromisos mínimos que permitirán al hoy seguir siendo mañana.

– ¿Quieres decir que no tienes nada por lo que luchar?

– Tengo pocas cosas que mantener en el tiempo. Ya es hora de que eso deje de ser un fracaso y se convierta en una ventaja.

– Pero tienes un trabajo, familia, amigos, casa, proyectos…

– Ya te he dicho que estoy cansado de no poder respirar. Por favor, no intentes robarme el aire.

Sentía tanto miedo que la libertad fue como una patada en el estómago. Poder mirar el mundo sin la necesidad de lograr, ser o demostrar nada. El fracaso también puede ser un triunfo. Sigo teniendo miedo de la vida, pero ya no permito que me devore. La misma canción, la misma letra, distinto ritmo. La realidad sigue siendo igual, es mi forma de interpretarla lo que ha cambiado. Mis ojos ya no se fijan en lo que perdí. No. Recorren todo lo que podría perder en este mismo instante. Lo mismo que puede que pierda dentro de un rato. Ayer sentía ganas de llorar por lo que no había conseguido. Hoy sólo quiero ser feliz. Si tengo suerte, mañana esa seguirá siendo mi única preocupación.

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