Una imperfecta obra imprescindible

Avatar (2009)

Director y guionista: James Cameron.

Intérpretes: Sam Worthington (Jacke Sully); Zoe Saldana (Neytiri); Sigourney Weaver (Dr. Grace Augustine); Setphen Lang (coronel Miles); Michelle Rodríguez (Trudy Chacón) y Giovanni Ribisi (Parker Selfridge)

¿Está el cine en crisis? La industria lleva años protestando contra la piratería y los criminales efectos que está teniendo sobre las recaudaciones. Algunos creen que lo mejor que se puede hacer para evitar el batacazo es quemar Internet. Otros, más visionarios, apuestan por fórmulas distintas. Una de ellas pasa por ofrecer experiencias únicas que puedan ser reproducidas en el salón de casa. Por ejemplo: el cine en 3D. Todavía es pronto para asegurarlo, pero es muy posible que Avatar demuestre que a la gente no le importa pagar más si con ello consigue pasarlo mejor. Es más, hay más de uno que incluso está dispuesta a repetir la experiencia. Por ejemplo, un servidor.

Ya con Polar Express, una de las primeras películas pensadas para ser reproducidas en 3D, quedó patente que, una vez perfeccionados los sistemas de proyección y visionado, lo único que le faltaba a este formato cinematográfico eran buenas historias. Durante años se potenciaron las películas de terror y las posibilidades que ofrecía la tecnología 3D se aprovecharon, casi exclusivamente, para tirar cosas a la cara de la gente, para asustarla. Por fortuna, gente como Robert Zemeckis y ahora James Cameron demuestran que el cine, se proyecte como se proyecte, tiene que sustentarse siempre sobre buenas historias, que no perfectas.

Lo mejor que se puede decir de Avatar es que tiene fallos. La mayor parte de los personajes no están bien desarrollados, algo especialmente notable en el caso del piloto interpretado por Michelle Rodríguez. La historia cae en los tópicos de siempre, desde la aparición de un “elegido” hasta esa idea, tan machista que diríamos en otros casos, de que la mejor forma de impresionar a una chica es tener un coche chulo que te cagas. De hecho, a Cameron ni siquiera le importa convertir los clichés en iconos casi caricaturescos, como ocurre con el delirante y carismático coronel Miles interpretado por Setphen Lang (la cosa debe ir de coroneles, porque éste y el Han Landa de Malditos Bastardos son de lo mejorcito que ha dejado el 2009). Poco más se puede destacar de la película. El personaje de Sigourney Weaver recuerda al que ya interpretó en Gorilas en la niebla. Michelle Rodríguez y Giovanni Ribisi hacen lo de siempre. La primera, de potencial lesbiana. El segundo, de tonto de los cojones ampliamente superado por las circunstancias. En cuanto a Sam Worthington y Zoe Saldana… Pues él está correcto, aunque tampoco es que su papel le exija mucho, y ella es difícil de separar del personaje digital en el que ha sido convertida.

En cuanto a la historia, aunque comenzase a gestarse hace diez años, está muy unida a la moda de cine ecologista que tanto se deja ver últimamente. Eso sí, se aprecia un giro en la mirada que el cine hecha sobre el ser humano. Desde El día después hemos pasado de la amenaza global al castigo sobre la humanidad. En 2012 se acaba el mundo y nos dan por culo a todos. En El día después, incluso nos los merecíamos. Y en Avatar, como en District 9, somos directamente los malos. Eso sí, nosotros también respetaríamos nuestro mundo si fuese un Apple que te cagas con cuatro o cinco puertos USB a los que conectarnos directamente para fliparlo en colores.

Y hasta aquí llegan las críticas, porque todo lo demás son alabanzas. Es lo que tiene el cine de género, la historia y los personajes pueden ser flojos porque lo importante es que sea divertido. Muy divertido. Y Avatar lo es. Cameron aprovecha la tecnología 3D para deslumbrar, no para dar sustos. La belleza de sus encuadres, con ecos de Aliens 2 y Abyss, y las composiciones de plano son impresionantes (¿lo seguirán siendo cuando estemos acostumbrados al 3D?). Como él mismo dijo, es un arma más que utiliza la película, no la gran protagonista. De hecho, los 160 minutos de metraje pasan volando gracias al ritmo de la historia, cuya fluidez, por paradójico que resulte,  es consecuencia directa de la mutilación de la historia. Las escenas dignas de recordar son muchas, aunque es mejor descubrirlas a que te las cuente un mentecato en su blog, y los momentos épicos, no por recurrentes, son menos efectivos.

Cameron a hecho un tremendo favor al 3D universalizándolo, haciendo que llegue a las salas de exhibición de barrio y que salga de los grandes cines especializados. Ha puesto un puntal importantísimo al facturar una producción que sabe deslumbrar, convencer y atrapar al espectador. Y lo mejor de todo es que no lo ha hecho con una película perfecta, sino con un buen largometraje de ciencia ficción. Es como si les hubiese dicho al resto de creadores cuál es el camino a seguir, la forma correcta de utilizar el medio, ahora les toca a otros, y esperemos que a él mismo, seguir perfeccionando el formato.

3 comentarios to “Una imperfecta obra imprescindible”

  1. G. Lazslo Says:

    Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché hablar sobre Avatar. Era el 3 de septiembre y estábamos en el bus que conecta las terminales de Barajas a punto de embarcarnos hacia Praga cuando el Oráculo, compañero de viaje, me comentó que era una película que tenía muchas ganas de ver este año aunque claro, en aquel momento yo no era consciente de que ese nombre iba a ir asociado a los 10 euros mejor invertidos en cine de mi vida. Coincido con Silvio en que el gran logro de esta película es tener un director lo suficientemente inteligente como para poner la herramienta al servicio del guión, el 3D al servicio de las “buenas historias”, y no al revés como pasaba en esas películas de ¿¿terror?? (San Valentín sangriento, Destino Final 4…). Del metraje en sí creo que está todo dicho, basta comentar que la belleza visual de los bosques de Pandora para mí deja la (hasta ahora insuperable) Tierra Media representada por Peter Jackson a la altura de un decorado de Western…y eso es mucho decir.
    Respecto a los personajes, son varios y entrañables, pero también coincido en destacar al coronel Miles Quarich, alias Papá Dragón y probablemente el villano más duro y cabrón que ha visto el cine en los últimos tiempos.
    Para acabar sólo quiero decir que Avatar es una película que hay que ver y disfrutar porque te hace sentir que estás viviendo un momento especial en la historia del cine, un hito, un avance como en su día fueron Jurassic Park o Matrix y espero y deseo que al igual que sus predecesoras deje un gran recuerdo entre los espectadores de esta generación, conmigo lo ha conseguido.

  2. Vaya, me sorprende tanto entusiasmo ante lo que parece otra tanda de fuegos artificiales palomiteros:) Jopé, que Cameron rodó ‘Titanic’, es que nadie se acuerda… En serio, la anoto sin falta.

    Más cine, sigue así.

    • Es exactamente eso. No ofrece ni pretende ser nada más, en serio… Bueno, está el rollito espiritual ecológico y todo eso, pero no le da tanta cancha. Sin duda, tienes razón con lo de Titanic. A mí también me pareció insufrible y excesiva, aunque no se le podía negar la espectacularidad. Por fortuna, el espíritu de Avatar se acerca más al de Mentiras Arriesdas, aunque le falta gran parte de su ironía, y al de Aliens 2. Películas divertidas, pero vacías de contenido. Estoy con Lazslo en que se convertirá en un referente, pero no por ser una obra maestra del cine, si no por la generalización de las evoluciones tecnológicas. En ese sentido, Matrix y la Guerra de las galaxias, por poner dos ejemplos, fueron más innovadoras. Sin saber mucho del tema, me da la impresión de que la mayor parte de las innovaciones realizadas por Cameron en el terreno de la técnica se circunscriben al rodaje de los documentales submarinos y de esas escenas que añadió a Titanic. En Avatar hay mucha belleza, pero me encantaría ver de qué es capaz uno de esos preciosistas orientales, como Ang Lee, con las posibilidades que ofrece el uso de la tercera dimensión. Lo que está claro es que para poder utilizarla hay que entenderla cinematográficamente, y no sé si todos los directores serán capaces de hacerlo. Cameron, desde luego, sí.

      Desde luego Raf, hecho en falta más discusiones cinematográficas. ¿Deberíamos escribir algo sobre El secreto de sus ojos? Sigo esperando a Ben X.

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