Me produces náuseas

Vale, vale, no entiendo el mundo, lo acepto.

Dudo, si quiera, que tenga derecho a vivir en él.

Qué hace un bicho como yo suelto en un sitio como éste. Joder, si por lo menos fuera capaz de comprender las normas, reglas o… Me siento atrapado.

Viernes, cinco de la mañana. Me intento acostar. Todo da vueltas. Pruebo en el sofá y resulta que me quedo plácidamente dormido. “Yo tenía razón, era la cama lo que estaba mal, no las quince copas que me he tomado”.

Dios, que ganas de vomitar me da el mundo. Creo que soy la única persona en la que crece la desesperación conforme va pasando la noche. A veces, por fortuna, tengo suerte y un par de ojos me indultan, que diría Chaouen.

Hoy no.

Hoy toda gira más rápido, si cabe. Es una mierda ser un lobo en un mundo supuestamente lógico y racional, no puedes morder a quién te toca los cojones. Lo único que puedes hacer es golpear cosas, así, como si estuvieses muy frustrado. Es ridículo.

Mierda de mundo lógico y racional.

Mi propia debilidad me produce náuseas. Más náuseas. Más desconcierto. Más ganas de vomitar encima de todo y de todos. Así, mareadito, se está mejor. Sin mentiras, sin reglas ni normas.

Las cosas nunca son fáciles.

Quiero que alguien termine con las palabras, que les dé el finiquito y llame a Seguridad para que las acompañe fuera del edificio. Sin ellas no existirían las putas mentiras ni las putas reglas.

Quiero instintos.

Nunca lloro. Eso no sé si es parte de otro pack de reglas o simple deformación humana. Me gustaría llorar para poder sentirme libre, para olvidarlo todo, pero no. Le tengo demasiado aprecio a mi angustia como para ser capaz de llorar… Con lo mucho que lloraba cuando era pequeño.

Mierda, ya me va quedando esto demasiado largo y creo que todavía no he sido capaz de decir nada.

¿Sabes a lo que me refiero? ¿Notas la presión en el pecho? Y si no la notas, ¿la recuerdas? Seguro que alguna vez la has sentido, es como si nada en el mundo fuese a estar bien nunca más. Tienes ganas de hacer algo que lo ponga todo en orden, pero sabes que nada va a estar bien nunca más. Además, quién quiere que las cosas estén en orden cuando se pueden quemar por el mismo precio.

Incluso eso es mentira.

Volverá a estar bien, no es tan importante. Volverá a estar bien cuando recuerdes la forma correcta de respirar, cuando recuerdes que todos son unos hijos de puta, que vives en una jaula que han forjado a tu alrededor, sin puerta alguna. Volverás a estar bien cuando dejes de preocuparte por ellos. Cuando te conviertas en uno más. Cuando renuncies a todo.

Rafa, tú sabes a qué me refiero. ¿Hasta dónde debemos aguantar? No se merecen que aguantemos. Sólo se merecen nuestro odio. ¿Por qué sigues luchando? Dame un buen motivo para seguir luchando, por favor. Tú siempre has sido más listo que yo… Adoro escribir borracho… Por qué sigues empeñado en salvar sus almas, tu alma, nuestras almas. Quizás deban perderse. ¿Cómo lo haces para tener alma y seguir vivo? Me vale cualquier respuesta, de cualquier persona. Todos tenéis un corazón y vivís con él. Todos intentáis aplacar sus requerimientos. Intentáis creer en cosas. ¿Cómo hacéis para no perder la fe?

Vuelve a la estepa, lobito, vuelve a la estepa.

Recuerdo a Mickey Rourke, cansado, diciendo que el único lugar en el que pueden hacerle daño es fuera del ring. Poco después le da un infarto, creo, en su momento de gloria, en pleno falso combate. Si no has visto El luchador no sabes a qué me refiero… y además acabo de joderte el final de la película.

Juntos vamos a arreglar el mundo.

Más mentiras.

Ismael Serrano se preguntaba qué debía hacer con sus ganas de matar. El puto Chaouen no canta la de Vente en su concierto del sábado. John Wayne la diña defendiendo El Álamo hasta el último suspiro. No recuerdo haber llorado tanto en toda mi vida. Yo creía que John Wayne no podía morir en una película y resulta que va y lo hace, en dos nada menos, para tocar más los huevos. Enrique Urquijo le pide a una chica que le deje en paz de una vez por todas. “No juegues más conmigo”. Antonio Vega ha muerto. “Dime que es mentira todo. Un sueño tonto y no más”. Silvio recoge las palabras de Beltor Brecht y recuerda que “los hay que luchan toda la vida, eso son los imprescindible”.

Ni siquiera sé que sentido tiene todo esto.

No son nada más que ganas de vomitar puestas en fila.

Quién quiere llorar cuando se puede vomitar.

Los lobos no aúllan a la luna llena. De hecho, dicen que aúllan para no sentirse solos. Si un lobo escucha aullar a otro, responde para hacerle saber que hay uno de los suyos por ahí, cerca.

¿Me escuchas? No estás solo. Estoy aullando con todas mis fuerzas, aunque no haya luna, desde la estepa, desde el otro lado del mundo, desde el vomitorio en el que tengo pensado construir mi casita.

El viento sigue soplando, gracias a Dios, y se lleva parte del olor que produce toda esa mierda en la que he estado revolcándome.

10 comentarios to “Me produces náuseas”

  1. Mantenido Says:

    Borracho, yo? Tururu

  2. Aquí Harry Haller: yo tampoco entiendo el mundo, ni siquiera puedo ahuyarte para que sepas que no eres el único en la dura y fría estepa, aunque quiera hacer lo abro mi boca solo produzco una mueca y una nube de halo. La estepa está llena de lobos y de ovejas, pocos lobos muchas ovejas ya me entiendes, el truco consiste en hacerse pasar por oveja; ¿has visto esos perros lanudos que parecen ovejas?…

    Me preocuparía si no supiera que te gusta trotar sólo por la árida estepa, sin saber bien que buscas, que muchas veces muerdes si alguien se acerca y que buscas la redención en el exceso.

    Nada tiene sentido, lo sé. Pero deja las imposturas, sólo vive, sé feliz conviertete en un perro pastor, camúflate y corre libre siempre que quieras, sé libre sin tormentos, sin sufrir, sin excesos…

    • silvio11 Says:

      Un buen consejo y buen comentario. Gracias. A ver si ahora consigo imponerme a mi mente obsesiva y hacerte caso. Por lo pronto, estoy a puntito de volver al régimen militar del año pasado y ponerle freno a las noches. Lo único que pasa es que incluso para hacer deporte hace falta estar inspirado, y esa es una pata que últimamente me cojea. Las únicas musas que encuentro son las mentiras o las musarañas (redoble de tambor y risas enlatadas)… Narices, ni siquiera sé qué son las musarañas.

  3. Al descubierto y sin mascaras, las musas son pirañas con caries. Y las musarañas… Ni idea.

    Ojalá tuviera respuestas, Javi. No es de ahora este frío que te azota, viene de muy lejos. El mío es más reciente. Sigue teniendo fe. ¿En qué? No lo sé. Todavía. A veces la fe no se encuentra, se inventa.

    Cuando no sabes a que puerto ir, da igual de qué lado sople el viento. Quédate con lo positivo. Tu viento sigue soplando. Y ese aire nos llega a muchos.

    • silvio11 Says:

      Gracias Raf, por todo… ¿Cómo hacía yo para no volverme loco cuando todavía no me habías enseñado a escribir? Estate tú, que a lo mejor no me salvé de la locura, jeje. Bueno, vamos a ver si abandono el rollito autocompasivo y me dedico a cosas más instructivas.

      Siento ser un llorica, pero gracias a todos por estar ahí.

  4. PatriDubre Says:

    Musarañas: Mamífero insectívoro, de aspecto y forma parecido al de un ratón casero.
    😛

  5. Eso, céntrate y concéntrate. Aunque antes debes aclarar lo del concierto de Chaouen. ¿No cantó ‘Vente’? Imperdonable.

    • silvio11 Says:

      Como lo oyes. Terminó con una canción que no tengo ni puta idea de cuál era, ni siquiera con la de Siempre quieres más. Vale que no he escuchado los últimos discos, pero había mucha nueva, aunque eso no quiere decir que fuese un mal concierto. Estuvo bien, fue en formato de quinteto y con espíritu roquero. El guitarrista, sensacional, en plan segunda voz, diría yo. Ya sabes, no se limitaba a hacer ritmos, si no que planteaba una guerra propia que le hacía la competencia a Chaouen (tan colocadito como siempre y con dificultades para vocalizar, aunque eso también puede deberse a que canta demasiado pegado al micrófono). En líneas generales bien. El momento álgido: Semilla en la tierra en formato acústico (él solito con su guitarra). También me gustó la de Desfile de gaviotas, pero claro, es que era una de las pocas que conocías.

      Me acordé mucho de María, de tí y de nuestro concierto frustrado hace unos años. No te dije antes que iba a ir porque no estaba seguro de conseguirlo. Al final me acompañó Pinto (de él surgieron buena parte de los comentarios musicales que te he hecho) y, ahora que sé dónde está la Sala Galileo Galilei, creo que podré hacer más escapadillas.

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