Luz (Passacaglia I de II)

Pego el dedo al cristal de la ventana.

La luz del sol lo atraviesa

y parece que brotara del mismo interior de mi carne.

El mundo respira y se mueve,

ausente, ajeno a todo.

El viento mece suavemente los árboles

y el cielo deja de llorar un instante.

La luz atraviesa mi carne

y soy capaz de distinguir el camino que recorre el haz hasta tocar mi dedo.

Es una diagonal descendente de unos 45 grados.

Del sol al cristal, del cristal al dedo;

del dedo al aire, de ahí a mi pecho;

del pecho a la carne, a los huesos, al corazón.

Lo atraviesa con cariño,

aportándole luz y calor,

dándole un breve segundo de perfección.

Respiro las ondas y partículas que componen cada rayo.

Las dejo penetrar en mis pulmones.

Las robo del aire, las integro en mi cuerpo

y me convierto en luz.

Recorro el espacio vacío entre el sol y la tierra en apenas 1,29 segundos.

No soy yo quien teme a la oscuridad.

Es ella quien no puede soportar mi mirada.

Impávido delante del cristal,

con el dedo pegado al cristal,

con el cristal pegado al mundo,

con el sol iluminando el mundo,

con el mundo palpitando bajo nuestros pies,

descubro que somos luz, porque brillamos.

Somos luz, porque cruzamos la noche.

Somos luz, porque nos iluminamos unos a otros.

Somos luz, aunque a veces nos asuste nuestra propia naturaleza.

Somos partículas que necesitan moverse en una misma onda,

porque sólo así conseguimos avanzar.

Somos la luz que no puede ser polarizada

y convertiremos cualquier oscuridad que intente absorvernos en una explosión de colores.

Somos la luz que atraviesa la carne.

El rayo que no cesa.

El sentimiento vivo que desea iluminar el mundo desde su mismo interior,

para que sea el Sol quien se caliente con nuestros rayos.

10 comentarios to “Luz (Passacaglia I de II)”

  1. Habiendo leido casi todo lo que has escrito (o me has dejado leer), puedo decir que este poema alcanza la perfección, la belleza y la armonía; sobre todo si se lee con la música que has puesto. Javi esto es poesía en estado puro, el aislamiento de los sentimientos y de las emociones de la contemplación más calirividente, un ejercicio estético maravilloso, preclaro, puro que busca en la esencia más espiritual, en una belleza etérea, abstracta.

    Has elevado algo cotidiano en algo maravilloso y único, esto es poesía, pura porque sí. Mira me gusta tanto que me ha despertado sentimientos que sólo salen con Juan Ramón o con Machado o con Lizano. Belleza pura, aislada, mimada, esculpida de la vida diaria…

    Enhorabuena, este poema pasa a formar parte de mi repertorio favorito…

  2. Maravillosa alusión a Miguel Hernandez, me encanta. Simplemente!!!

  3. laMari Says:

    SIN PALABRAS. ME ENCANTA, Nº 4.

    • silvio11 Says:

      Te parecerá una gilipollez, y supongo que lo es, pero desde que sé que pertenezco a un número, me siento más fuerte… Ha sonado mal, pero tú ya me entiendes.

  4. laMari Says:

    Nº 9 TE ENTIENDE. YA SABES QUE NOS CARACTERIZAMOS POR ESO, JEJE!

  5. Mantenido Says:

    Qué tíos! Podéis con todo!!. Letras, números…
    Silvio, ya me explicaras de que va el rollo este de los números y, lo que es más importante, a cual pertenezco yo.

  6. Destino Says:

    Absolútamente genial. La mejor poesía que te he leído. Me ha extrañado el final; no es de tu estilo ¿o es que has cambiado?. Pero sin duda, genial.

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