El retorno a la manada (martes de ira)

Hoy es el día de la ira.

El día en el que al abrir los ojos,

descubro que tengo derecho a odiar;

a estar cansado de protegerte con un paraguas de la lluvia

mientras sigues plácidamente tumbada en la cama.

Hoy es el día en el que la tormenta flagela tu cuerpo

como lleva toda la vida flagelando el mío.

Hoy descubro que no puedo permitir que utilices mi propia alma contra mí,

porque tu manipulación no es más que el reflejo de la manipulación de un mundo enfermo.

Hoy es el día en el que grito,

pero con mi propia voz, no con la tuya.

Hoy es el día en el que veo,

pero con mis propios ojos, no con los tuyos,

ni con los suyos.

Hoy es el día en el que sueño mis propios sueños,

sueños con los que merece la pena soñar.

Hoy aúllo, sangro y muerdo.

Hoy desgarro a bocados la realidad.

Hoy no me importan las heridas mortales porque estoy dispuesto a inflingirlas.

Hoy es el día en el que puedo llegar a matar porque no tengo miedo a morir.

Hoy busco la libertad más allá de tu aprobación,

de su aprobación,

de vuestra aprobación.

Mas allá del permiso y la opinión de esas “buenas gentes” que no saben amar a nadie.

Hoy sé que mi obligación es impartir justicia,

animar a los caídos,

alentar a los perdedores

y caminar con ellos hacia una nueva derrota

porque ellos y yo entendemos que algunas guerras no conseguiremos ganarlas nunca,

pero siempre será necesario que haya soldados luchando en ellas.

Hoy es el día de la ira,

el día en el que el odio es capaz de enseñar a la humanidad que perder el alma tiene un precio.

Hoy es el día en el que sólo importa herir y proteger a quien lo merezca.

A cada uno lo suyo.

A partes iguales.

A cara de perro.

Con la misma intensidad.

Con la misma pasión.

Con la única necesidad de hacer sufrir a quien hiere,

de vetar el amor a todos aquellos que hicieron de los besos un intercambio vacío de egoísmos.

Hoy vuelvo a aullar

porque estoy cansado de sujetar un paraguas que protege a quien merece mojarse.

Porque estoy cansado de ser refugio de quien no merece tener refugio de nada.

Hoy saco partido de mi propia desgracia,

porque de tanto mojarme le perdí el miedo a los huracanes.

Porque ya aprendí que sólo hay una cosa peor que no tener refugio,

que consigan hacerte creer que lo tienes.

Hoy no necesito esconderme, porque vuelvo a estar a la ofensiva.

Ni yo ni los míos necesitamos refugios.

Aullamos, mordemos, sangramos.

Cuando nos aprieta la correa con la que pretenden sujetarnos,

tiramos hasta que se parte ella o nuestro cuello.

Cuando nos drogan desgarramos nuestras propias venas,

apurando al máximo el límite entre la vida y la muerte,

sólo para asegurarnos de que no queda rastro de veneno en nuestra sangre.

Hoy es el día en el que me levanto después de haber caído

y experimento una salvaje eyaculación espiritual de odio

que enardece mi deseo de ajustar cuentas con el mundo.

Hoy los míos saben que estoy en condiciones de volver silenciosamente a la manada,

dispuesto a ser un soldado más, un defensor, un atacante,

una sombra que no tiene miedo de su propio corazón ni reniega de él,

nunca.  

Hoy es el día en el que grito,

con mi voz, no con la tuya.

Hoy es el día en el que juego,

con mis reglas, no con las tuyas,

no con los suyas, no con las vuestras.

Hoy es el día en el que descubres que estoy dispuesto a arrasar la mierda de mundo que estáis construyendo,

la mierda de seres humanos que estáis educandos, encerrados en su mierda felicidad,

ahogados en su mierda de egoísmo y engañados con sus mentiras mierda.

Hoy abro los ojos, huelo el mundo y sé que tengo derecho a odiar.

Hoy reconozco que hay dos bandos

y que yo pertenezco al de aquellos que están dispuestos a seguir llorando sangre.

6 comentarios to “El retorno a la manada (martes de ira)”

  1. Destino Says:

    Mmm… quisiera comentar varios puntos:

    1) “Hoy sé que mi obligación es impartir justicia”: Me preocupa tu visión sobre ti mismo.

    2) “algunas guerras no podrán ser ganadas nunca”. Se refiere a hoy.

    3) “de vetar el amor a todos aquellos que hicieron de los besos un intercambio vacío de egoísmos.” ¿Eso me incluye a mí también?.

    4) “apurando al máximo al límite entre la vida y la muerte”. Absenta. Bebe absenta.

    5) “Hoy los míos saben que estoy en condiciones de volver silenciosamente a la manada”. No lo parece. Cuando lees el resto del poema / prosa / proclama revolucionaria.

    6) “Hoy es el día en el que juego, con mis reglas, no con las tuyas”. Las mías suelen ser las más chulas… claro, que te refieres a las reglas que imponen las chicas… Estoy contigo. Perracas.

    • silvio11 Says:

      Muy acertadamente el ordenador había vuelto a clasificarte como spam. Una vez más, he tenido que ir a buscarte a la papelera.

      1º) Más me preocupa a mí, creeme.
      2º) Y a hoy y a mañana y a pasado y al otro. Algunas no se ganan nunca, pero eso no exime de la obligación de acudir al frente.
      3º) El primero de todos, a caso lo dudabas?
      4º) Ya lo hago, lo de rasgarme las venas era una metáfora. La absenta es la solución real.
      5º) Es que soy el juglar del grupo. Cuando llega el momento de entrar en batalla, me pongo con el resto de hoplitas.
      6º) Son tantas las reglas que es necesario romper, que reducirlo a la de las chicas me parece poco, pero bueno, ya sé para algunos esas son las únicas importantes.

  2. Bueno, muy bueno. Asustas…

  3. ¿Manada? Deja de putoplagiarme, pequeño saltamontes.

    Estooooo… Los primeros martes y jueves de mes dinamizo un grupo de apoyo emocional. Llámame si te interesa participar. Ozú!

    No sólo de absenta vive el hombre.

    • silvio11 Says:

      Apoyo emocional????? A ver si como tuviste suerte con lo de los eneatipos te vas a creer que me he vuelto hippie. Y una mierda. A mí déjame agujeros negros en los que escribir, partidos de baloncesto en los que ostiarme, absenta que beber y mujeres a las que no poder tocar ni de lejos (si no fuera por esto, que guay sería mi vida) y yo ya me las entiendo con mi estabilidad emocional.

      Y sí que te he plagiado, sí. Pero bueno, teniendo en cuenta que yo me sentía lobo primero, a lo mejor el uso de la palabra manada en tu correo no es mas que el reflejo de mi influencia previa. ¿Cuela?

  4. No, no cuela para nada. Y menos humitos!!!

    Joder, menuda matrimoniada!

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