Sobre deudas y otras sonrisas

No te diste cuenta del momento exacto en el que me salvaste la vida,

querido desconocido.

Andaba yo, perdido por una de esas calles que no llevan a ninguna parte,

escondiéndome de la nada,

o quizás reuniendo las fuerzas necesarias para enfrentarme a ella.

Y sonreíste.

No a mí,

si no a tu hijo.

No pensé en lo que no tengo,

no tuve envidia,

ni  si quiera anote aquella sonrisa

en la lista de sonrisas que me gustaría sonreír algún día.

Sólo pensé en la sinceridad que desprendían tus labios, arqueados hacia arriba,

y me salvaste la vida.

Yo, que sólo tengo un par de manos llenas de odio,

de repente tenía un motivo para sentir un agradable calor dentro de mi cuerpo.

No un fuego incesante que amenaza con arrasarlo todo, siempre.

Era como si estuviese sentado junto a una hoguera, en casa,

y volví a creer en la belleza.

Como los animales que presienten la mirada de un depredador,

notaste mi presencia

y te giraste para mirarme.

Esperé el endurecimiento del gesto,

la desaparición de la sonrisa,

pero no viste al desesperado animal herido,

si no al inofensivo vampiro de tus emociones

y seguiste sonriendo.

Gracias desconocido por verme,

más allá de la ira.

Por intuirme,

ignorando la ropa de tres días,

la barba de tres semanas,

el resentimiento de tres años.

Gracias por hacerme pensar

que quiero morirme abrazado a la vida.

Le debo una sonrisa al mundo.

A quien la necesite,

no a quien la merezca.

9 comentarios to “Sobre deudas y otras sonrisas”

  1. Destino Says:

    No está mal. Pero como no hay que tomarte literalmente… no se te puede preguntar bajo qué contexto el padre no pone una mueca a un tipo con esas malas pintas. ¿Y qué hacía allí el padre con su hijo?. ¿Pero qué tipo de padre era?. “Mira hijo, si no estudias mucho y comes regularmente verdura te convertiras en alguien como aquel de allí”. No te conozco querido desconocido, pero gracias por permitirme ponerte de ejemplo para mi hijo.

    Y encontes Pas… Silvio 11 escupió al suelo y pidió otro absenta mientras miraba con deseo cómo se abría el escote de la camarera cuando se acercaba a su oído, para tratar de oír lo que la habían pedido. Tan solo esperaba que, por una vez, se tratase de alcohol…

    • silvio11 Says:

      Repito: Y por qué esto no te marca ya como spam?

      Eso sí, hay una cosa que me ha ofendido: yo a las camareras sólo les pido alcohol, única y exclusivamente alcohol (menos cuando les pido el juego del Chinas). Exijo una rectificación.

      Con estas reacciones es muy difícil tener un día de reconciliación con el mundo, hombre.

      • Destino Says:

        Yo también me refería al juego del Chinas. Lo que pasa es que eso no hace caja, y el alcohol sí.

        ¿Porqué no has comentado nada sobre mirar con deseo el escote de las camareras?.

        Aunque claro. Eso tampoco hace caja…

  2. ¿Y cómo dices que se llama este señor desconocido que te alegra la vida? Porque me vendría guay contratarlo… Y si viene con un saco de boxeo de regalo, mucho mejor.

    • silvio11 Says:

      Si supiese cómo se llama no sería un desconocido. Y no va con saco de boxeo, sólo sonríe. Tiene buen corazón, pero no un gran abanico de gestos. Tendrá que ser suficiente con la sonrisa.

  3. PatriDubre Says:

    Oh vaya, al final la canción ha sido inspiradora🙂
    Yo si que conozco al desconocido que regala sonrisas.

  4. silvio11 Says:

    Pues te recuerdo que me debes otro tema. Así que ya sabes.

  5. Mantenido Says:

    Que la felicidad de otro nos alivia cuando nosotros somos infelices? Qué bonito pensamiento y que poco creíble. Como bien dices eso genera envidia en la mayor parte de las ocasiones. El ser humano es egoísta por naturaleza.

    • silvio11 Says:

      Ya, pero es que soy un tío muy empático… No, en serio, creo que es algo válido para todos si se trata de personas de nuestro círculo cercano. No es descabellado que para ir ampliando ese círculo, lo único que tenemos que hacer es practicar nuestra habilidad para preocuparnos y alegramos por gente a la que no conocemos. Todo es entrenamiento. Lo que pasa es que hoy en día nos va más eso de entrenarnos para dar miedo o para temer a los demás.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: