Una sonrisa (siete días: inusual lunes de inusual paz)

Después de blasfemar un rato

y pulir la coraza de piedra que me protege el pecho

he decidido que hoy quiero regalarte una sonrisa

reconociendo, quizás, que te sueño,

aunque nunca lo haga mientras duermo.

Diciendo, quizás, que se me iluminan los ojos al ver tu reflejo en el escaparate de una tienda,

al lado de mi reflejo,

aunque ya nunca estemos juntos.

O que mis brazos sienten los latidos de tu corazón

cada vez que rodean mi almohada,

convertida en cuerpo etéreo del que extraer calor

y al que regalar el amor que ya no quiero convertir en desconsuelo.

He recorrido las habitaciones abandonadas de mi pensamiento

buscando, probablemente, alguno de esos recuerdos que me hacen ser humano

y no encontrando nada más que espacios vacíos y melancólicos,

cansados de perseguir sonrisas con las que sentirse llenos.

Tan sólo un segundo tardé en presentarle mi nostalgia a la tristeza

y ellas, sin mediar palabra o compartir al menos a una copa,

se lanzaron a fornicar salvajemente en la única cama que tenía libre mi corazón.

Me fascina, una vez más, la facilidad que tengo para recordar olores,

segundos e instantes precisos que vivieron con la intensidad de una estrella fugaz.

Palabras repletas de alma que, de tanto sentir, no se acordaron de pensar lo que decían;

como nuestros cuerpos que, perdidos en una ardiente noche de frío invernal,

calentaron sus labios en el fuego de un deseo efímero

condenado a morir tan joven como tu sonrisa,

tan fatigado y rebelde como mi mirada,

tan inconsciente como las almas perdidas que corren hacia el sol

buscando vivir en su luz un último segundo de asfixiante belleza

y arder.

Camino de regreso al presente

llevando en el equipaje un poco menos de ti,

quizás porque viajas en otra parte,

en una canción, en una palabra,

en una sonrisa que espera escondida en el rostro de todas las mujeres,

de todos los hombres,

quizás porque te has convertido en algo más que una persona,

quizás porque puedo recordar tu rostro sin la necesidad de salir a buscarte,

quizás porque quiero verte sonreír cuando te acuestes esta noche,

aunque nunca pueda llegar a presenciar el momento preciso en el que tus labios se curven hacia arriba,

buscando el cielo.

Sentir tu sonrisa

si es que existe la posibilidad

de que tú aún sientas mis palabras

más allá del mundo,

más allá de las letras,

más allá de la noche.

Volver a intuirte más allá de las certezas

y que una sonrisa adorne tus sueños.

12 comentarios to “Una sonrisa (siete días: inusual lunes de inusual paz)”

  1. infinito Says:

    Hai mariposas que nunca se olvidan, i las mui jodidas aletean cuando menos te lo esperas.

    Un beso

  2. Destino Says:

    Mi compañero de piso me censura. Este es el segundo comentario que dejo en este post.

    Y todo porque es bien sabido que un aleteo de mariposa provoca un huracan en otra parte…

  3. infinito Says:

    Entre el aleteo de la mariposa i el huracán de la otra parte hai todo un caos. A veces no se si sabe si desatarlo o no.

    • silvio11 Says:

      Allá cada uno con sus decisiones. Yo tengo claras mis preferencias, pero bien sabe Dios que no soy un ejemplo a seguir.

  4. Siento colarme en un sitio al que nunca fui invitada… Ha habido alguien que me ha hablado de este blog unas 10 veces, al menos. He de reconocer que me he quedado estupefacta –joe, creo que es la primera vez en mi vida que uso la palabra estupefacta- al leer tus historias, las verdaderas y las que no lo son –lo que no significa que las distinga–. Es una mezcla entre un diario personal, un ensayo sobre el amor/dolor, una declaración de intenciones y un confesionario sin cura al otro lado.
    Bueno, al tema, que está genial tu lado de escritor no mercenario. Enhorabuena!!

    • silvio11 Says:

      Bueno, yo también me he colado en el tuyo sin ser invitado, así que ya estamos en paz. Supongo que lo importante es ser bien recibido y aquí lo eres.

      Yo tampoco distingo las historias verdaderas de las que no lo son, ni siquera cuando las vivo, lo cual puede llegar a ser un auténtico problema.

      Y guárdame el secreto, jeje, que tampoco es plan de joderme la reputación.

  5. PatriDubre Says:

    Podrías ser letrista de un grupo de rock.
    😛

    Es genial.

    • silvio11 Says:

      Me pones tu la música?

      Tía, ahí te has pasado, pero gracias de todas formas.

      Aunque no lo sepas, ya estoy trabajando en nuestro próximo post conjunto.

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