Ensayo sobre mi borrachera

Supongo que estoy tumbado sobre un futbolín. Lo supongo, porque me lo han contado, no porque yo lo recuerde. Es sábado por la noche. No sé qué hora. Madrugada, puede que las tres o un poco antes. Supongo que me he quitado la camiseta hace un rato en el Chinaski y que Toño me estará mirando mal. Lo supongo, y algo en mi niebla de recuerdos me dice que es cierto. Un par de caras intrigadas me miran y la cabeza de un defensa del Atleti se me clava en la espalda. No hay más información sobre ese pasaje concreto de la noche. Si mis cálculos son correctos, llevo más de doce horas extremadamente borracho, saltando de grupo de amigos en grupo de amigos. Pisando gente en los conciertos y siendo un gilipollas. Creando lagunas en mi memoria a golpe de licor de hierbas, cerveza, cubata, margarita o lo que caiga en mis manos.

Y por si alguien se lo pregunta, me siento de puta madre.

Alguna vez he bebido mucho, demasiado. He bebido esperando no sé qué. A lo mejor convertirme en una persona mejor, tener más habilidades sociales o quitarme el miedo a acercarme a los demás… perdón, a las demás. Puede que alguna vez haya creído en alguna de esas cosas, pero la edad me ha enseñado algo muy importante: puede que un tío se frote las manos al ver una señorita borracha, pero aún no existe la mujer a la que le parezca sexi un tipo que no puede ni vocalizar.

Así que no, ya no bebo para ligar, aunque intente hacerlo cuando estoy borracho.

A lo mejor quedaría poético decir que bebo porque me duele demasiado ser yo mismo, el mundo, la vida, pero… seamos sinceros. Últimamente los tiros tan poco van por ahí. Existen dos o tres realidades incómodas, aunque tampoco demasiado incómodas. Me siento más afortunado que nunca en todo lo concerniente a la calidad y cantidad de amigos y conocidos. Ya no veo el deporte como un fin en mi vida. Es una herramienta para sentirme mejor. Tampoco el trabajo lo es todo, sólo es una forma poco desagradable de conseguir dinero, y esto de escribir… bueno, hasta la fecha me ha proporcionado bastante satisfacciones, además de alimentar mi hambriento ego. Así que, ¿por qué beber? ¿Por qué estar tirado sobre un futbolín a las tantas de la madrugada mientras todo el mundo esta sobrio?

Francamente, yo tampoco sé si lo entiendo.

Podría decir que soy alcohólico, pero, aunque me guste hacer gala de mi idilio con la bebida, el más duradero, fiel y agradecido que he tenido nunca, tampoco siento una necesidad física de ella. A lo mejor espiritual sí, pero física… No. Entre semana no bebo nada más que cuando la ocasión lo requiere, y casi siempre a petición ajena. Casi siempre madrugo para ir al gimnasio; no perdono los tres días mínimos de carrera, con unos 9 kilómetros por salida; y entreno al baloncesto además de jugar, aunque tampoco es que esto último me canse demasiado. Soy de los malos. Se podría decir que hago una vida bastante sana… casi todo el tiempo. Tampoco es que sea de esos que beben un par de copas y ya están borrachos. No. Con lo que yo bebo, cualquiera alcanzaría mi estado de zen viola futbolines. Puede que tenga el encendido fácil y la chispa me llegue rápido, pero una vez estoy en materia… bueno, sigo siendo corredor de fondo.

También me acostumbre a estar solo ya de joven. Para bien o para mal, todos mis amigos tardaron poco en echarse novia y yo… bueno, yo sólo he tenido no-relaciones que jamás superaron un mes de duración. Además, a mis amistades no les gustaba demasiado salir. En mi caso no hay confusión sobre qué fue primero, el huevo. Bueno, dos huevos . Salí a la calle como un explorador, intrigado por la noche, y empecé a perderle miedo a la soledad… La verdad es que ya estaba acostumbrado a ella. Después, otros salieron conmigo, pero siempre fue una cosa más mía. Intenté no ser de esos que dan mucho el coñazo a sus amigos para vayan de bares, aunque más de una vez lo hice, y al final acabé odiando a esas personas que, sin conocerte de nada, se arriman a ti únicamente porque estás solo, como si necesitases caridad. No soporto la caridad. Puede que al final incluso haya perdido práctica con las personas y no sea demasiado agradable ir de copas conmigo. Soy de enmimismamiento fácil y tengo tendencia a hacer lo que me sale del huevo ese del que más tarde surgió la gallina. Por cierto, me siento más solo en casa viendo la tele que en un bar, apoyado en una barra, con un montón de personas a mi alrededor. Ahí siempre tengo la sensación de que puede ocurrir algo en cualquier momento, en casa no.

Pero claro, eso no significa que deba estar borracho. Podría beber zumos y bien sabe Dios que la época en la que me sentí más duro fue cuando salía solo y le daba a la sin alcohol.

Eso me lleva a otro recuerdo, con 19 ó 20 años… Puede que alguno más. Acababa de salir a la calle. Me encontré con alguien y empezamos a charlar animadamente. Dije un par de chorradas y cuando nos despedimos me dijo, “anda cabrón, que menudo pedo llevas”. Es fácil suponer lo descolocado que me dejó aquello. No fue la última vez que ocurrió algo así. En otra ocasión traté de negarlo y, además de la incredulidad de mi interlocutor, sólo obtuve un “¿y si no estás borracho, qué te pasa?” Al final decidí que lo mejor sería decir siempre que sí, que estaba borracho, aunque me encuentro mucho más ajeno al mundo cuando no lo estoy. De hecho, más de una discusión con amigos y no-parejas ha tenido lugar bajo el supuesto equivocado de que estaba borracho… Tampoco creo que hubiese servido de nada sacarles del error.

Una de las últimas veces que me ocurrió algo de esto, de equivocaciones alcohólicas, fue cuando traté de explicar a una conocida el concepto de Hipocroesía que acabábamos de parir entre Ballesteros y yo. Entusiasmado se lo empecé a contar con pelos y señales. “Que pena que estés siempre borracho”. En mi mano llevaba una cerveza. Imagino que, como la tenía agarrada y tapaba la etiqueta, no pudo ver que era sin alcohol. En aquella época el deporte era un fin en sí mismo, y hasta yo le fui infiel a quien siempre me fue fiel a mí.

¿A lo mejor es que estar borracho me da una excusa para poder mostrar en público lo diferente que me siento? ¿Qué es mejor, ser distinto o estar borracho? Yo creo que a la gente le cuesta menos perdonar a los borrachos, aunque no se los tomen en serio. ¿Acaso los borrachos o diferentes aspiran a obtener el respeto de los demás…?  Algunos sí. Y un último comentario: ¿no es todo esto simple y llana inseguridad?

Pero el otro día, en el futbolín, estaba más borracho de lo normal. Tan borracho que hasta la propia borrachera era extraña y llamativa. Empecé a beber ya de mañana, durante un cumpleaños. Si soy sincero, tenía planeado emborracharme muchísimo desde un par de día antes.

Lo último que recuerdo con claridad ocurrió después de la comida. Éramos unas diez personas sentadas alrededor de la mesa, en un patio, con un montón de licores y alcohol. ¿Saben cuando hay una reunión de personas de ese tipo y alguien hace un chiste? La mayoría de la gente se echa hacia adelante al soltar la carcajada, creo que para integrarse, para sentirse más cerca unos de otros o algo así. Lo hicieron todos, menos dos, un él y una ella. Esos dos se echaron hacia atrás y aprovecharon para darse un beso relámpago. Lo primero que pensé al verles fue que se estaban escapando del mundo delante de nuestras narices, o tomándose un respiro de él. Me hizo sonreír, sentirme bien, porque yo soy muy vampiro de las emociones ajenas. Me alegré por ellos y sentí envidia. Dos personas aprovechando un instante para establecerse en un universo propio, privado e íntimo, a los ojos de todos.

A lo mejor por eso me sentí bien durante el resto del día, porque después de ellos ya  no recuerdo nada con nitidez.

El plan original era beber hasta tal punto que nada de lo que pudiese ver u oír llegara afectarme. Tenía miedo de ese sábado, de los conciertos, las calles y los bares, así que prefería afrontarlo borracho. Eso no es dolor, incomprensión ni nada que se pueda explicar desde un punto romántico. Creo que es simple y pura cobardía.

Funcionó.

A veces, cuando bebo, espero que venga alguien, casi siempre una alguien, y me diga que ya no es necesario beber más, que nos podemos ir a casa. También espero poder mirarla a los ojos y ser capaz de creerla. Eso son, no se engañen, ganas de echar un polvo. Pero incluso cuando estoy borracho soy demasiado cínico para reconocerlo.

El sábado, sobre la mesa del futbolín, entre las muchas cosas que no tuve que soportar, también podemos contar a mis propios pensamientos, sentimientos y mentiras.

Me sentía bien.

22 comentarios to “Ensayo sobre mi borrachera”

  1. Niebla Says:

    La cobardía es un sentimiento dificil controlar… creo k hay pocas personas k puedan decir “nunca bebi por miedo”. Engancharnos una buena por ser sociables, y que despues nos pasemos de sociables, esta a la orden del dia.

    “Los domingos me suelo jurar que cambiare de vida.” (La Fuga)

    Pd: Mas vale solos k mal acompañadossssssss!!
    🙂

    • silvio11 Says:

      Eso vale, sobre todo, para los momentos en los que la mala compañía es uno mismo, jeje.

      Por cierto que… ya he renunciado a querer cambiar de vida. Soy más de los que creen que un día, simplemente cambia. Sin preguntar ni nada la muy hija de puta.

  2. Atenea Says:

    La verdad es que tuviste un pedo gracioso -te recuerdo que además de dejarte los riñones en el futbolín y de bailar semidesnudo estuviste metiéndole mano a la mitad de las tías que te encontraste -la otra mitad salió huyendo- y que te dio el típico momento de exaltación de la amistad-

    Lo mejor de estar borracho es que se obtiene una especie de licencia para desfasar. Da igual lo que hagas. Se te perdona porque no sabes lo que haces… o no aparentemente.

    • silvio11 Says:

      ¿Eso quiere decir que la otra mitad de las tías, las que no huyeron, se dejaron manosear o que las tenía agarradas muy fuerte y no se podían escapar?

      No, repito, no respondas a la pregunta si algún aprecio me guardas.

      Tendríamos que repetirlo, pero una vez en la que os emborrachéis todos conmigo, a ver qué sale.

  3. silvio11 Says:

    Soy Destino (estoy hasta los huevos de que mi ordenador me diga que soy Silvio11 cuando está claro que soy Destino…).

    Increible. Has conseguido cambiar la pedazo de borrachera del sábado en algo… muy bonito. Sí señor, me ha gustado muchísimo el relato y la perfecta descripción de emociones. Pero no nos engañemos, que durante un ratito (aunque poco), estuve allí. Y lo del futbolín semidesnudo… (mientras varias chicas te miraban con aprobación y varios de los chicos de ese mismo grupo te miraban fatal), bueno, fue, sin duda un momento que te saca de la rutina, sí. Pero ahora toca preguntarse, ¿para bien o para mal?. Será una borrachera memorable, eso sin duda. Una de esas que años después hará (probablemente con una cerbeza en la mano), que comentemos, “¿Te acuerdas de aquella vez…?”.

    Hay, alma de cántaro. Ya te vale. Aunque eso si, verte intentar hacer un trío por el método de acoso y derribo es algo que no tiene precio. El puntazo fue que estuviste a punto, a puntito, de convencer a una de las dos. La otra (la que tenía agarrada por… la que tenías agarrada), me temo que no dudó ni un instante. Y sin embargo, que gran momento. La vida hay que vivirla, sin duda. Y tienes razón. En casa esas cosas no pasan.

    Un gran post, y un gran fin de semana. Aunque estuve poquito tiempo contigo.

    Un abrazo colega.

    • silvio11 Says:

      Es verdad, estuviste poco conmigo. Pero vamos, que no te preocupes. Llega el verano, la terraza está cada vez más guapa y tú estás apunto de terminar los exámenes.

      La próxima vez, el futbolín es tuyo… y de tu chica. Eso sí que sería memorable.

      • silvio11 Says:

        Si serás guarro.

        ¿Porqué no se me ha ocurrido a mí antes?. Ah, si, porque ví lo cómodo que estabas tumbado en él.

        En cambio en el tejado… mientras no aparezcan colegas que carraspéen detrás de uno, cuando han dicho claramente que no van a volver hasta dentro de un par de horas… pues guay.

        En un futbolín ¿eh?. Lo siento, ni siquiera mi mente, sucia y perversa es tan enrevesada. Te devuelvo la idea. Oye, ¿por qué no la pones en práctica tú mismo?.

  4. G. Laszlo Says:

    Como bien ha comentado Destino, has contado toda la anécdota en clave de “relato” o “descripción de emociones” y para mí eso es hacer trampa. Personalmente creo que lo interesante habría sido al final responder a esa pregunta que planteas al final del tercer párrafo “¿Por qué beber?” o mejor planteado ¿Por qué emborracharte hasta el punto de no acordarte de casi nada?. Y en realidad daría igual la respuesta, pero al menos te habrías posicionado en el debate. Es posible que las conclusiones al leer el post las dejes al albedrío de cada uno, pero al menos a mí me resulta difícil saber lo que piensas por la confusión que generas al mezclar ideas como “inseguridad” y “cobardía” con ese “me sentía bien”.
    En resumen, que el tema mola pero creo que no te mojas mucho, eso tambien sería cobardía?

    • silvio11 Says:

      Creo que habitualmente bebo por inseguridad o por encontrar una excusa que me permita poder ser diferente, lo que también es inseguridad.

      Sin embargo, el sábado fue por cobardía y porque una vez entrado en materia… pues resulta difícil parar.

      A veces lo hago porque tengo un problema y quiero olvidarlo un rato. Otros van a misa, salen a correr o tratan de echar un polvo. Cuando terminan de hacer lo que sea, el problema sigue estando ahí, pero eso no importa. Lo importante es olvidarse de él un rato.

      No creo que nadie beba por una sola razón. Es más, creo que todo aquel que beba con asiduidad, hasta achisparse o ponerse pedo, siempre se siente víctima de algo.

      Me sentí bien porque no me arrepiento de beber, porque quería hacerlo y porque las cosas salieron más o menos bien… y porque no me importan demasiado las que salieron mal. Vamos, que quería olvidar y no pensar, y lo conseguí.

      Jodido egoista que soy… egoista y ataráxico.

      Viva McNulty.

  5. Gaudy Says:

    Jolín!! Casi me siento culpable de la escena del futbolin… Y ni si quiera lo vi!!
    Muy buen post, dare reporte a quien corresponda…

    • silvio11 Says:

      Tú siéntete culpable de la escena del cumpleaños, que actuó de seguro de vida para el resto de la noche.

  6. Eiruceiram Says:

    No me gusta el post!!!!!!!!!!!! Es penoso, triste, no entiendo hasta donde quieres llegar así, es divertido? pues nada, sigue tu mismo con tus miedos, inseguridades…, y un día te quedarás sólo con tu vaso. Javi todos estamos jodidos por un tema u otro, o por muchos… algunos vivimos desestancados de cosas, de personas…Yo hoy me quedo más con Silvio11 y sus post de otro tipo. Tienes una grandiosa cualidad para escribir, deberías volcarte en eso y no en el suelo… para beber uno tiene que poner unos limites. Eres libre de hacer lo que te de la…

    Pd. Deberías ser sincero contigo mismo. Tienes que empezar a enfrentarte con la realidad. Y ahora con todo lo que te he dicho, que me estoy cortando, ya me puedes banear.

    Pd2. Yo no bebo, no me gusta el alcohol. nunca he entendido la escusa de beber por evadirse… hay otras cosas más importantes.

    • silvio11 Says:

      Si pudiera elegir, creo que yo también me quedaría con Silvio 11 en vez de con Javi… Supongo que ese es otro de los problemas.

      No escribo sobre lo que me gusta, escribo sobre lo que me pide el cuerpo. Pero vamos, que me alegro de que te gusten más otros post. Sería alarmante que te sintieras identificada con éste porque, sinceramente, creo que sólo yo puedo aguantar mi estilo de vida. Demasiadas contradicciones.

      Y sigue sin beber, que es sano.

      Lo siento Eiru, un beso… sobrio.

      • G. Laszlo Says:

        Me ha hecho gracia lo de diferenciar a Javi de Silvio11 ya que me ha recordado un montón a los comentarios de nuestro profesor de español preferido en Polonia (un saludo Rafa) y su teoría, que por cierto comparto totalmente. Yo apuesto a que el del futbolín era más bien Silvio11…

      • Eiruceiram Says:

        Había tomado la decisión de desaparecer y no leer más cosas de tu blog, llegué a él de repente y me iba a irme de repente, no soporto la idea de que fanfarrones y me muestres un ser que sé que en el fondo no te gusta, Y sé también que Javi el solitario, ese que le gusta que le sigamos, que comentemos sus delirios, a ese hombre con una vida interior riquísima, divertido, deportista y que adora a sus sobrinos… existe. Tengo que reconocer que con este post me has hecho pensar mucho.

        Tampoco exageres Javi tiene muchas cosas buenas y esas me encantan, y un lado que no me gusta tanto que acabo de descubrir. Perdona por intentar influenciar en un pensamiento, en una vida que como tu dices solo la aguantas tu, soy así y no puedo evitarlo.

        Me gusta más que muestres ese Javi que me engancho con sus relatos y su romanticismo… que coste en acta que no te estoy tirando los tejos. He estado pensando en ti, demasiado para el poco tiempo que tengo estos días, me había olvidado de que soy una cabezota, y la conciencia de muchos (vamos que me gusta dar por cu…), y no tengo intención de cambiarte, si pudiera lo haría en serio, lo haría, solo un poquito.

        Me vas a tener que aguantar por aquí un rato, a no ser que me asustes con otra cosa, y salga huyendo…. Y cuando quieras te doy una paliza al futbolín, además de dormir encima, sirve para jugar!!!

        Pd. Voy a continuar trabajando que me vana despedir a este paso.

  7. Mantenido Says:

    Pero ganaste al futbolín o tampoco? Claro, como no jugaba yo…JUASJUASJUAS.
    Ya sabes que estos post en los que cuentas historias son los que más me gustan. Gracias por acordarte de los no-lectores.
    Además con este se ha picado un poco la gente, no?

    • silvio11 Says:

      Vaya mierda de hermano que no me echa la bronca.

      Vas a dejar que me siga quedando de canguro con Ada pese a esto?

      • Mantenido Says:

        ¿A pesar de qué?
        ¿De canguro, dice el tío? Eres el canguro más impresentable que conozco. Lo digo porque te ofreces y luego no puedes. ¿A esta bronca te referías?

  8. PatriDubre Says:

    ojoooo!
    como me apetece una cerve, copóóóón!!

  9. Infinito Says:

    Intenta cambiarte.
    Te dije que lo haría.

    • silvio11 Says:

      Que intenten cambiarme, mientras sea para bien, lo único que puedo hacer es agradacer su preocupación y lamentar no poder obrar el milagro.

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