Alvite (mi papá me quiere)

Mi madre me mira con amor, porque cada vez que posa sus ojos en mí sólo ve cosas buenas. Lo de mi padre tiene más mérito, porque se hace una idea de lo que soy, y aún así le simpatizo.

Lunes. Duermo en el sofá de casa de mi hermano después de pasar la noche viendo el segundo partido de las finales de la NBA entre Lakers y Celtics. Escucho una voz que reconozco de inmediato, papa. Ha ido a pasar un rato con su nieta, Adita. Aprovecha el lance y mi debilidad para hacer una foto con su móvil de mis calcetines, escandalosamente desgraciados y rotos. No contento con eso, se la enseña a mi madre, que para la hora de comer ya ha comprado tres cientos pares y amenaza con hacérmelos tragar si no me los llevo.

Martes. Hora de comer. Mi padre se desliza dentro de la cocina. Paradojas de la vida, a mi madre le hace una ilusión tremenda que vaya a comer a casa. Sin embargo, nuestros horarios no coinciden, así que casi siempre como solo. No me molesta, más bien todo lo contrario. A veces, algunos de mis progenitores se cuela dentro y me hace alguna pregunta rápida, como para saber qué tal me va sin molestar demasiado. Hoy le toca a papa. “¿Has leido alguna vez a José Luis Alvite?” “¿Quién es ese?” “Es uno que escribe en La Razón”. “Entonces no, de La Razón sólo me leo a Ussia y es por puro sadomasoquismo”. “Pues deberías, es como tú… o como eso de lo que vas tú”. No sé si tomarme esa última frase bien o mal porque, básicamente, no sé si la dice porque todavía tiene esperanzas puestas en mí o porque considera que, aún con 30 años, no soy nada más que una impostura.

Reflexión: ¿Hay algún columnista de La Razón que se parece a eso de lo que pretendo ir yo? Vaya … Bueno, los de derechas siempre han sido tan puteros como los de izquierdas, lo que pasa es que nosotros lo reconocemos y a ellos les cuesta más. Ya sabes, se van a abortar al extranjero y cosas raras de esas. Ahora, con la derecha laica, a lo mejor empezamos reconocer que todos nos parecemos más de lo que pensamos.

Miércoles. Mañana post victoria de Pau (Dios bendiga a Fisher). Sofá de mi hermano. Voz conocida… Voces conocidas, Adita llorando y… El señor del móvil toqueteándome los pies en busca de nuevos agujeros. Instintivamente me giro y le suelto una patada. No era mi intención, o a lo mejor sí, pero ni siquiera ahora soy capaz de reconocerme a mí mismo que he intentado pegarle una patada a mi padre por buscarme tomates en los calcetines. Por cierto, antes del ataque los encuentra. Después del ataque sale corriendo del salón mientras se ríe como un niño pequeño. Lo que son las cosas, con la mala ostia que tiene y lo abrazable que es otras veces, como un osezno inofensivo.

Jueves. Hora de comer. Incursión de mi madre en la cocina. Dos besos, así, sin venir a cuento. A veces lo hace y mi reacción siempre es la misma: susto inmenso. No me atrevo a decírselo, pero el mundo se ha impuesto al cariño materno. Cada vez que una mujer me besa sin razón o pago previo, desconfío. Me hace una pregunta que no recuerdo y vuelve al sofá. Aparece mi padre y abre la puerta de la terraza que acabo de cerrar. “¿Qué haces?” “Es que huele a fritanga”. “Ya, pero tengo frío”. “¿Tienes frío, a ver si estás enfermo?” “No… bueno, sí que estoy enfermo, pero no es por culpa del frío”. “¿Has leído ya algo de Alvite?” “¿Quién es ese?” “El de La Razón del que te hablé el otro día”. “No, todavía no”. “¿Si quieres te recorto algún artículo y te lo guardo?” Parece que le hace tanta ilusión… ¿Por qué a mis padres les hace tanta ilusión hacer cosas por mí? No, mejor ¿por qué al resto del mundo no le hace tanta ilusión hacerme feliz como a mis padres? Sí, la respuesta a esa pregunta me sería más útil.

Accedo.

Viernes. Mañana post derrota de los Lakers (un tipo gordo que pone caritas nos ha reventado el partido). Sofá de mi hermano. Las voces suenan lejanas. Hoy, que llevo puestos los putos calcetines nuevos, resulta que no le da por pasar revista.

Hora de comer. Aparece con tres recortes de periódico, tres columnas de opinión. Leo dos durante la comida y la tercera en el cuarto de baño. Almas con cremallera refleja con bastante fidelidad mi relación con el sexo opuesto. “Yo he perdido muchas veces la cabeza con las mujeres, pero la verdad es que, no sólo no me arrepiento, sino que siempre he tardado poco en reincidir”. Es buena, pero hay otra mejor: “Ocurre entre los hombres con esta clase de emoción lo mismo que con la impagable sensación que supone almorzar a sabiendas de que después del sensorial placer del paladeo vendrá sin remedio el excitante placer de la defecación”.

¿Papá?

Duro y sentimental está dedicada a Frank Sinatra. “Su piel siempre fue más resistente que la de los zapatos de quienes intentaron pisarlo”. Además, Alvite y yo compartimos admiración por otra virtud que poseen algunos seres humanos: lo bien que hacen las cosas que hacen mal. De hecho, de mí mismo siempre he destacado mi capacidad para perder con cierto estilo.

Este tío mola.

Última, Hernias azules. “En una época de mi vida era un joven pulcro y romántico que se enamoraba de las chicas buenas y recién lavadas… en el que mi aparato digestivo incluso convertía el asco en jabón”. Bueno, todos hemos sido un poco así, ¿no? “Un día mi existencia cambio de aromas y descubrí que, por culpa de las chicas malas, cualquier cosa que me comiese con las manos me sabría sin remedio a pescado”.

Vaaaaaaaaaaaaaaaya. Por cierto, me ahorro las múltiples referencias a bares de cada columna.

Viernes, después de salir del retrete y justo antes de volver a trabajar. Mamá y papá duermen en el sofá. La abuela está viendo el tiempo en la tele. Cojo la cartera, bolsillo izquierdo, y las llaves de casa, el coche y el móvil, bolsillo derecho. Mi padre me intuye y se despierta. “¿Te lo has leído?” “Sí” “¿Y?” “Todavía tengo que entrenar un poco, pero no voy desencaminado”. Sonríe. Es como si, después de tener dos hijos convertidos en padres formales, a ese diario lector de La Razón le hiciera gracia tener un tercero como yo… o como si no le importase tenerlo. A lo mejor se ha hecho a la idea antes que yo.

“¿Te importa seguir guardándome las columnas?”

“Que va”.

Llevo toda la semana sin beber, ni siquiera una cerveza en la puerta de la casa de David por la noche, que es un sitio de puta madre para hacerlo. Nada. Esta noche, sin embargo, no sé… Siento que mi padre me ha dado permiso.

11 comentarios to “Alvite (mi papá me quiere)”

  1. Eiruceiram Says:

    jejejeej, No dejas de sorprenderme, ya no quiero darte la paliza. Me has hecho reír después de una semana muy dura y triste… encima te doy la gracias

    • silvio11 Says:

      No me des las gracias y bájame una cerveza a la redacción, que estoy de guardia (con resaca y tres horas de sueño) y sólo tengo un botellín de cerveza sin.

      Esto sí que es triste.

      Espero que no sea nada grave lo que te ha pasado esta semana y que la próxima sea mejor.

  2. yo me voy a la mie-e-e-e-erdaaaa y tú, donde vas?

    • silvio11 Says:

      Adivina qué estoy escuchando ahora mismo. Creo que va a ser la mejor receta para no pegarme un tiro… Espera, tú lo tienes más fácil que Marie para bajarme la birra. Prometo que esta tarde mango unos altavoces y maquetamos al ritmo de Kase O. Entre ésta y la del pollo bravo esa que me pasaste la otra vez vamos a parecer azudenses de verdad. Incluso me voy a agenciar unos pantalones anchos, qué cojones.

      • jajaja es el espiritu Fdez. que nos convierte a todos en chungos azudenses, tsé.

        ah vale, ahora entiendo lo de la cerve😛
        prometo no llevar ninguna eh? (guiño, guiño)

  3. Infinito Says:

    Bieeeeen. Compartimos, como poco, la resaca. Aggg

  4. Javi Fdez. Says:

    Me identifico con lo de los tomates en los calcetines, a la gente no les gustan, pero son consecuencia de haber caminado mucho y hoy en día todo dios va en coche a todas partes… Hay que valorar a la gente que camina.

    ah, sí… BEAT L.A. eso de “púrpura y oro” es más adecuado para los lectores de “LA RAZÓN” que para los chungos raperos de las ciudades industriales. Menos mal que Pau está por encima de todo eso

    • silvio11 Says:

      Javi Fdez., en mi blog. Dios Santo, esto sí que está empezando a coger caché de verdad.

      Pau no sólo está por encima de todo, Pau sabe que hoy me pego otro madrugón por él y por eso va a hacer el puto partido de su vida, para que esto de trasnochar no sea la fricada de un pardillo. Vamos, que tiene que ganar para que mi vida no sea directamente una pérdida de tiempo… A lo mejor me he pasao.

      Toda la razón con lo de los tomates. Joder, por qué están tan mal visto, son una seña más de clase obrera. Lo que pasa es que hay mucho burgués por ahí suelto.

      Un saludo y gracias por el comentario.

      • Javi Fdez. Says:

        Quién pudiera hacer frikadas!!
        Haces bien en disfrutar del basket, este mundial no va a ser lo mismo sin Pau ni Montes.
        En fin.. ya nada es lo que era

      • En ocasiones soy destino Says:

        Joer como está esto. Arriba los Celtics (o como se escriba eso).

        Hola Javi. Un placer verte por aqui.

      • En ocasiones soy destino Says:

        Fe de erratas.

        Encantado de conocerte Javi Fdez. La confianza que me he tomado en el correo anterior, era porque te he confundido con Javi Rdez. No obstante, es un placer conocerte ahora. ^^

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