Tres fotos (Polonia V de V)

Cuando estás allí es como un pequeño caos, con todo golpeándote a la vez. Demasiada información, te dices a ti mismo. Es imposible verlo todo, ser consciente de ello.

Tengo una caja llena de fotos en casa. Son de viajes. Deberían ser recuerdos, pero nunca las miro, así que olvido, casi siempre. Hoy no. Hoy recupero tres del pasado.

La incapacidad para abarcarlo todo y el olvido tienen un lado bueno. Con el tiempo, cuando echas la vista atrás, sólo te queda lo importante en la cabeza.

Hay una estatua de Stalin. Me hace gracia reconocerle con tanta facilidad. La estatua, digna y orgullosa, observa a un grupo de jóvenes soldados que parecen estar cargando contra un enemigo imaginario.

En Katyn, los comunistas se cepillaron de quince a veinte mil polacos, casi todos militares. Durante años echaron la culpa a los nazis en un loable ejercicio de hijoputismo encubierto. Cuando veo la estatua de Stalin, me cuesta creer que no la hayan quitado. No sé cuánto duró la dictadura allí, pero debió ser mucho tiempo.

Auschwitz debería dar miedo y poner los pelos de punta. En una de las habitaciones del antiguo campo de concentración hay kilos y kilos de pelo. En otra, piernas y brazos ortopédicos. Maletas vacías atestan una tercera y cepillos de dientes y otros utensilios personales hacen lo propio con una cuarta.

Debería poner los pelos de punta.

Un grupo de muchachos judíos pasean por allí riendo, como si estuvieran en el patio de su casa. El Estado israelí les paga viajes para que no olviden su pasado sin darse cuenta de que lo están trivializando. Un grupo de militares con la estrella de David en sus uniformes también visita las instalaciones. Se supone que está prohibido tirar fotos en el interior, pero se pasan la prohibición por el forro.

No, no da miedo.

 

Una muchacha joven, española, con pinta de pija, se acerca a una de las antiguas vallas electrificadas, la agarra y finge recibir una descarga mientras su amiga le hace una foto.

Los nazis pusieron las torres de vigilancia para evitar que los judíos se suicidaran tirándose contra la valla. Cada vez que uno lo hacía, tenían que apagar el sistema o algo así. Costaba mucho menos pegarle un tiro a alguien y deshacerse del cuerpo. Algunos guardias lanzaban paquetes de cigarros cerca de la valla y pedían a los judíos que se los recogieran. Después les amenazaban con dispararles si se acercaban demasiado a ella. A veces apretaban el gatillo.

La pija se parte el pecho. Después la veo haciéndose otra foto con la réplica de uno de los vagones que se utilizaban para transportar judíos al campo de concentración. Es curioso, algunos incluso llegaron a comprar billetes porque pensaban que esos trenes les llevaban a un lugar mejor. Cuando les quitaban las maletas, les hacían poner sus nombres en ellas para poder devolvérselas después.

Nuestro guía hace hincapié en lo mismo una y otra vez. Aquello era un gran secreto. Nadie sabía lo que ocurría en el campo de concentración.

Cuesta creerle.

También hay una iglesia, Dominikanska. En la puerta tiene un letrero que anuncia los horarios de la misa para jóvenes. Cuando vamos es domingo de ramos, creo. No es que sea un hombre de fe, al menos no de fe institucional, pero resulta difícil comprender un poco de Polonia sin formar parte de su religión.

Cuando llegamos a Dominikanska ya es de noche. Juraría que hay más de mil jóvenes esperando entrar en el interior de la iglesia, pero primero debe terminar la procesión que recorre las calles de la ciudad. Delante de la imagen, un muchacho hace malabarismos con fuego.

Es espectacular.

Durante el oficio los chicos, apiñados en los bancos, escalones y el mismo suelo, muestran un respeto reverencial. Cuando los sacerdotes se mezclan con la multitud para dar la comunión, la masa de cuerpos les abre caminos con naturalidad, como siguiendo un proceso previamente acordado y ensayado.

Me lo explican, pero me cuesta comprenderlo. En Polonia, la Iglesia era lo resistencia. Aquí, nuestros héroes del franquismo eran los rojos que se aliaron con el pueblo para sufrir con él y luchar por la libertad. Allí, quienes estaban de parte de los débiles eran los sacerdotes.

No es tan raro, ¿no? Supongo que todas las ideologías aspiran a hacernos mejores y más felices. El secreto está en el verbo: “aspirar a”. Las aspiraciones siempre son maravillosas. El problema llega cuando te dan el poder necesario para intentar convertir la aspiración en realidad. Entonces olvidas el fin y sólo te preocupa el poder, que no deja de ser el medio.

Sólo tres fotos. El resto, la verdad, creo que terminaré olvidándolas.

9 comentarios to “Tres fotos (Polonia V de V)”

  1. laMari Says:

    Primer!!!!! Yiiiiiiiiiiiiiiiiiihaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!! No sé qué significa esta vez ser primer. De hecho, no sé si quiero serlo…

    Gracias Javi por hacernos viajar contigo.

    Ya queda menos para el post de Marruecos… (¿no?)

  2. Eiruceiram Says:

    Espero que muestres más fotos y otros viajes… me ha parecido hasta corto el viaje hasta Polonia, fantástico sitio.
    Pd. Que bien suena lo de Marruecos!!!!!

  3. Bastante bueno. Espero ansiosa el de Marruecos.

    • Eiruceiram Says:

      Bea cuando me presentas a Javi Pastrana????????

    • silvio11 Says:

      Marie, no necesitas intermediarios. Tú ves al Chinaski y pregunta al camarero por mí. Él, muy amablemente, te señalará a un tipo borracho en la barra. Ahí me tendrás. Ahora bien, ¿estás segura de que quieres ver ese momento?

      • Eiruceiram Says:

        Estoy segura que hay otros lugares que también frecuentas…

        PD. Ya sé donde encontrarte si alguna vez me apetece que alguien me regale una buena conversación, además también ya sé, la cara de póker que tengo que poner si me encuentro con esa situación jejejeje

  4. laMari Says:

    Jajajajaaa!!! Ahí ahí, haciendo presión con el post marroquí… Javi, te debes a tu público, yo no digo nada…

    • silvio11 Says:

      Pues que sepas que a lo mejor te sorprende. No pienso poner nada sobre jodidas inconscientes que me tienen con el ojete apretado durante todo el viaje… Así que, no sé sobre qué escribiré. ¿Paso alguna otra cosa durante el viaje?

      • laMari Says:

        Mmmmmmmm, déjame pensar… Tu momento policial fue muy cachondo! A mí se me ocurren mil temas, pero tampoco es cuestión destriparlas por aquí…

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