Miedo a doler

Como una llama que prende el fuego del hogar o incinera toda la vida que encuentra a su paso. O como el agua, que da de beber a las plantas alimentando el resplandor esmeralda de los bosques o anega las calles de ciudades perdidas en mares de lágrimas, dejando millones de cuerpos ahogados pudriéndose bajo el sol que sigue a la tormenta, igual de sosegado y distante que aquel que la antecede.

Como una fuerza de la naturaleza sin conciencia de sí misma que se pasea entre las dos líneas de la vida esparciendo sal y semillas allí por donde el destino dibuja su camino, esperando que el viento fuerce su naturaleza y le convierta en brisa que juega con tu pelo o en viento huracanado que destroza tu cuerpo contra las paredes.

Como la voz que podría ser grito o susurro.

Como la doble verdad que teme liberarse ante el mundo o el tigre que jamás debería haberse dejado domesticar en brazos de la dulzura, consciente de que una sola concesión a sus garras, colmillos e instintos podría acabar con la vida de quien le abraza.

Como una fuerza autodestructiva incapaz de adaptarse al sosegado oleaje del mar o como el diente de león que flota en el agua, que incluso aprende a correr sobre ella.

Como una mirada perdida que busca en tus ojos su propia esencia o como un niño capaz de besar con dulzura el rostro que le pide un beso o de arañar la mano que le acaricia.

Como una entidad sin conciencia de sí misma, como un monstruo perdido en su propio vacío o como un héroe sin más causa justa que mantener a sus demonios alejados de ti.

Como un león enjaulado, como una llama que espera dar calor a tu alma y teme abrasarla en la intensidad de su fuego desatado.

Como la gota de agua que sueña caer desde las nubes del cielo hasta la palma abierta de tu mano. Como una lágrima.

Como la pasión que no debe ser desatada. Como el grito desgarrado que creyó poder oponerse a su propia naturaleza o como el ángel que terminó renegando del cielo.

Como el incendio incapaz de controlarse a sí mismo, esperando a que el viento determine cuál será esta vez el resultado de sus actos.

Como un animal que se clava las uñas y muerde sus labios para permanecer alejado de ti, para no volver hacerte daño.

Como la ira, como el susurro, como los sueños, como la caprichosa explosión de tus ojos cerrados.

7 comentarios to “Miedo a doler”

  1. Me gusta (echaba de menos textos asi), y … primer!!!!

  2. Eiruceiram Says:

    Es buenísimo!!!!

  3. Infinito Says:

    Miedo a sonreir, miedo a ser, miedo a vivir.

  4. Destino Says:

    Como ya te he dicho, ni fu ni fa.

    No sé chico. No es lo suficientemente malo como para meterme con él, o lo suficientemente bueno. Un 6 sobre 10.

    No sé. Deja indiferente.

  5. Des eres muuuy exigente. El post es cojonudo, al autor no lo trago (que dolor de piernas jolín!!), pero el post es cojonudo…

    • Destino Says:

      Puede ser. Si no digo que sea malo, pero tampoco me parece cojonudo. Cuando Pastri me dijo que me lo leyese, me advirtió que lo iba a odiar. Y al terminar de leermelo le dije “pues no sé chico, un post muy normalito; no sé porque tendría que odiarlo”. A lo que me contestó “pues creo que me jode más el que te deje indiferente”.

      Si malo no es. Pero desde luego, para mí, tampoco es que sea muy bueno.

      Quizás sí que soy exigente.

      • silvio11 Says:

        Tenías que poner Pastri? Era obligatorio hacerlo? Por Dios, que intento proyectar una imagen de seriedad y malditismo que no va a salir adelante si tu me llamas Pastri.

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