Aire (Elementos: II de ?)

Desaparecer.

El viento agita mi pelo. La nada se extiende frente mí. Vacío. Es la representación física de mi propio interior. El reflejo real del terror imaginado. Una corriente de aire me hace perder el equilibrio durante milésimas de segundo. Muevo el pie unos centímetros para recuperar el control. Estoy peligrosamente cerca de la cornisa.

Desaparecer.

La calle transita ajena a todo. Está a kilómetros de distancia de mi corazón y a metros del tejado. La distancia que separa mi alma de todo los demás no puede matarme. Los metros que recorrerá mi cuerpo si una corriente consigue hacerme caer, sí. No tengo intención de saltar. Sólo quiero saber si allí, al filo del abismo, encuentro una razón para no hacerlo. Espero. Observo. Lo de dentro y lo de fuera. Observo. Espero… Sólo hay miedo. No hay esperanza, sólo miedo. La única razón para no saltar es el miedo.

Desaparecer.

No quiero morir, quiero esconderme. No quiero correr, quiero volar. No quiero gritar, quiero taparme los oídos. No estoy deseando que el mundo me comprenda, estoy cansado de intentar entenderle yo a él. Hace calor. Es de noche, pero hace calor. El verano da sus últimos coletazos. El calor asfixiante es cada vez más fresco. Añoro las noches sudorosas, densas. Son tan raras… Nadie aprecia el olor de las noches densas. El peso del aire caliente en los pulmones. No sé si la luna está llena o si no es nada más que media luna girando sobre sí misma, a toda velocidad. Gira. Gira. Gira. Es incapaz de elegir el lado en el que quiere detenerse. Hace calor.

Desaparecer.

El viento sopla un poquito más en mi espalda. No es constante. A veces empuja y otras desaparece. Presiona levemente con su dedo fantasma. Sopla con suavidad sobre mi cuerpo. Me invita a volar con él. Cierro los ojos y escucho sus palabras.

Cállate.

Desaparecer.

Quiero ser un tornado que gira sobre sí mismo, como la media luna que parece luna llena. Quiero ser un tornado que camina hacia delante mediante movimientos cíclicos. Un pequeño avance seguido de un pequeño retroceso, con el presente enjaulado entre el ayer y el mañana. Congelando el instante preciso del pasado en que empecé a girar. Con el ayer escondido bajo el brazo mientras avanzo hacia el futuro. El ayer que miro fijamente, convirtiéndole en ahora, dando la espalda a un mañana cada vez más incomprensible. Un tornado que arrasa con todo lo que hay a su alrededor, centrado sólo en su propio movimiento circular.

Desaparecer.

O una brisa. Las brisas viajan ligeras. Una brisa que sopla indiferente sobre todo. Una brisa que se desliza entre la gente sin apenas hacerse notar. Quiero ser una brisa caprichosa que cambia de rumbo según… ¿qué? Una brisa contradictoria de movimientos contrapuestos. Una brisa enfrentada a sí misma.

Desaparecer.

Quizás una corriente que fluye hacia un punto determinado. Una corriente que entra y sale por los caminos que otros le abren. Una corriente que no se cuestiona nada de lo que ocurre, como si fuera sujeto pasivo de su propia existencia. Una corriente que no tiene que dar explicaciones sobre sus actos porque están determinados y sujetos a la voluntad del mundo. Una corriente cobarde que se deja llevar, que fluye, incapaz de oponerse a la esencia del determinismo que ha escogido como excusa para justificar su egoísmo.

Una corriente que huye. Una corriente que no mira atrás. Una corriente que entra por la puerta y escapa por la ventana, incapaz de buscar nuevos caminos. Una corriente mezquina. O una brisa cobarde. Una brisa alagadora. Una brisa juguetona. Una brisa indefinida. Una brisa traicionera.

O mejor un huracán. Una fuerza destructiva que corroe sus propias entrañas. Una declaración de intenciones. Una afirmación de sí mismo a pesar de todo. Un órdago a la existencia. Un grito. Una ostia con la mano abierta. La salvaje satisfacción de vivir desatado. Una fuerza de la naturaleza condenada a vivir alejada del mundo, enfrentada a él. Violencia en vez de sumisión. Confrontación y no huída. Amor y odio encerrados en un todo incapaz de dejar de girar, de gritar, de luchar, de enfrentarse.

Un viento huracanado que arranque las baldosas de la puta calle que no consigo entender.

Desaparecer y girar con la luna sobre nuestro eje imaginario, incapaces de decidir en qué lado queremos detenernos.

Antes de pararme a pensar en ello, he desaparecido de la cornisa.

5 comentarios to “Aire (Elementos: II de ?)”

  1. Mola lo de ser viento, y levantarle las faldas a las chicas, despeinar el cardao de las señoras, y mover las bolas del desierto que se te cruzan en la carretera. Pero mola más desaparecer.
    Es curioso tener miedo de saltar y también miedo de no hacerlo y enfrentarse al mundo…

  2. Destino Says:

    Primer.

    No está mal. ¿Cuando hables de tierra vas a hablar de Guadalajara?.

    El fuego está claro sobre qué tratará ^^

  3. Destino Says:

    Eh, el primer he sido yo. Lo que pasa es que me han tenido que aprobar el comentario y por eso he sido movido al segundo lugar. Pero el primero, el primero primerísimo, mejor de los mejores he sido yo.

    ¿Entendido?.

    ¿Preguntas?.

  4. Eiruceiram Says:

    Me gusta más el aire que el agua…,Opino lo mismo que Patri, el último párrafo es lo mejor del post del agua.

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