Americano, samurai y pistolero

ADVERTENCIA: Si no has visto la película, no leas este artículo.

El Americano (The American)

Año: 2010

Director: Anton Corbijn

Guión: Rowan Joffe

País: EE.UU.

Reparto: Geoorge Cloney, Violante Placido, Tecla Reuten, Paolo Bonacelli.

Algunas historias tienen en su mismo germen el secreto de su desenlace. El Americano es una de ellas. En el pecado imperdonable de su maravilloso arranque se esconde la promesa del castigo final. El cine comercial suele estar demasiado atado a la moral como para saltarse esa norma. La pregunta que se debería hacer el espectador no es “¿habrá final feliz?”  La pregunta debería ser: “Y a éste, ¿cómo le van a joder?”.

El Americano no deja de ser eso, un viaje hacia la tragedia, un final intuido en el nerviosismo inicial que muestra el personaje de Cloney cuando es atacado en la nieve. A partir de ahí comienza un viaje con más silencios que palabras, en el que las acciones y rutinas ganan la partida. Íntima, minimalista, austera. Una apuesta por la sinceridad de los hechos, sin grandes alardes ni movimientos de cámaras. Directo, como el encuentro entre Cloney, perfecto para el papel, y su futura novia en el prostíbulo.

Si hay algo que consigue Antón Corbijn es hacer del ritmo de su película un susurro. Tranquilo y sosegado incluso cuando el peligro planea sobre los personajes. Hay espacio para la acción en un par de momentos puntuales, pero se desarrolla siempre al compás que le marca la tensión. La totalidad del metraje es como ese silencio que rodea a dos pistoleros justo antes de que descubran cuál de ellos desenfunda más rápido. La inclusión de esos breves segundos de Hasta que llegó su hora, visionada por el propio protagonista en una cafetería, no es casual. La dilatación del tiempo es uno de los secretos de todo western, y ese el único género al que se adhiere El Americano.

El fallo, que le sobran personajes. El del cura, por ejemplo (tampoco es que haya muchos más, pero es que éste sobra demasiado). Las enseñanzas morales, los pecados compartidos, las lecciones aprendidas demasiado tarde parecen innecesarias. La historia podría haber sido apasionante si se hubiera limitado a pivotar entre la relación del protagonista con sus dos mujeres, la prostituta y la seductora asesina, reflejo de la alegre cabaretera del Lejano Oeste y la femme fatale del cine negro respectivamente.

Corbijn confecciona una historia sin fondo, pero muy bien envuelta, y más espiritual que realista. Un pariente directo de aquellos samuráis legendarios, casi místicos a la hora de empuñar la espada y desligados de las emociones humanas. Seres condenados a matar y ¿morir a manos de la persona amada? ¿A cometer un error fatal a la hora de elegir su objetivo? ¿A acariciar la felicidad sólo para perderla segundos después? A ser castigados de mil formas posibles, pero a fin de cuentas, condenados a morder la bala que les dio de comer.

4 comentarios to “Americano, samurai y pistolero”

  1. Leido así no parece tan mala. Pero a mí no me gustó nada.

  2. G. Laszlo Says:

    Antes de comentar he de admitir que vi esta película como nunca deben verse, con sueño y atento a otras cosas, así que no la recuerdo muy bien pero la impresión que me dejó es distinta a la tuya en muchos aspectos. Yo opino que es bastante “realista” el plantear un gremio como es el de los asesinos, espías…con una esperanza de vida relativamente corta y en el que se soporta esa angustia constante de pensar que cualquier persona que camina a tu lado te está siguiendo o que un simple café en un bar es una emboscada. Mucho más realista que un Bourne o un James Bond a prueba de balas y con recursos para todo, Clooney simplemente es un tipo avispado, precavido y cuenta con la experiencia que le da su veteranía en el negocio, pero también se equivoca, sangra y se enamora, yo lo veo bastante humanizado.
    A mí no me sobra el personaje del cura, pero no como tal (igual podría haber sido el boticario o el camarero) sino como el nexo de unión entre un americano y un remoto pueblecito de Italia. Creo que estos momentos de reposo en los que Clooney interacciona con ¿Castelvecchio?, sus paisajes y sus gentes como fotógrafo son los mejores de la película. Respecto a las dos mujeres estoy de acuerdo contigo.
    Por lo demás que comentas pues sí que está claro cómo va a acabar la cosa desde el principio, pero no creo que sea una norma del cine comercial, simplemente hay que ser consciente de que estás viendo un drama y no una peli de Bourne.
    George Clooney nunca sería pariente directo de un samurái y Tom Cruise a pesar de lo que diga Zwick, tampoco.

  3. Infinito, que una cosa no te guste no significa que sea mala. A lo mejor es que simplemente la historia no va contigo. Hay cosas objetivas que se pueden juzgar y otras subjetivas que van según los colores. En los aspectos objetivos, El Americano se salva y de sobra. En los subjetivos… pos eso, que pa gustos los colores.

    Lazslo, de acuerdo contigo en el primer párrafo. De hecho, creo que Cloney transmite bien esa angustia de la que hablas durante toda la película. No se mitifica a sí mismo, si no que siempre le ves nervioso y a la defensiva, incluso cuando se sienta a tomar un café. Al principio, cuando mata al tío que está esperando junto al coche, se le ve muy muy nervioso. Dispara en movimiento, pero sin elegencia. Sin embargo, cuando hablo de ese sentimiento místico y espiritual, me refiero a esos instantes en los que intuye que alguien le sigue o está a punto de dispararle (como cuando justo al final mata al que hasta entonces había venido siendo su jefe). También tienes los momentos de preparación física y, sobre todo, la creación de esa arma, a la que se aplica con la entrega de Hatori Hanzo forjando la espada perfecta.

    Sobre el personaje del cura y su papel como nexo, no lo veo. La relación de Cloney con el pueblo se realiza, sobre todo, a través de la fotografía de la película, muy naturalista cuando es de día, pero tenebrosa y amenazante, incluso húmeda (no sé si hay charcos, pero me pegan bastante) por las noches. Cloney es el forastero que llega al pueblo y en un western clásico habría entablado relación con el borrachín del pueblo o el médico. Aquí es el cura. Lo que pasa es que al personaje no le pega eso de socializar verbalmente y, sobre todo, la historia secreta del cura a mí me parece un pegotazo. Uno de los momentos que más me llegó de la peli fue cuando se acuesta con la prostitua, a plano fijo y descarnado, transmitiendo mucho casi sin palabras.

    Y ya me he pegado la parrafada.

  4. G. Laszlo Says:

    Cierto, la historia personal del cura sobra, o al menos creo que no aporta gran cosa a la trama principal, pero sigo pensando que era necesario ese nexo, ese personaje que le ayudase a superar la barrera del idioma y a mezclarle con la gente ya que en la escena de la llegada de Clooney, casi parece un pueblo fantasma y transmite una tremenda soledad. Es cierto que la mayor parte de la interacción es a través de la fotografía de la película con esos paseos del protagonista o los ratos que pasa en su escondite preferido en la orilla del río, pero tambien está la charla con el cura en la que creo recordar que se habla sobre la historia del lugar.
    Fíjate que donde no me pegó Clooney es en esos momentos que tú dices de preparación física, será la costumbre de verle como Danny Ocean o en el anuncio de Nespresso.

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