Mañana

Un día el mañana dejó de ser futuro para convertirse en última parada. Ya no sería nunca más el nexo de unión entre el hoy y el pasado mañana. Sería sólo Mañana. Ni siquiera cuando fuera ayer aceptaría tal nombre. Sería Mañana. Siempre. No se resignaría a ser el depositario de sueños incumplidos ni planes de futuro. Sólo sería Mañana, tan efímero como el hoy. Lo que no se hiciera Mañana, no podría hacerse nunca, porque ya no habría más mañanas.

Lo hizo para que el hoy tuviera un sentido en sí mismo. Ya no se podría pensar en dejar cualquier cosa para otro día. Todo sería cuestión de hoy y ahora. Todo lo importante, debería hacerse ya. Todo lo que nos da miedo… ya. Todo lo que dejamos para un día sin nombre que nunca llegará. Todo, ya.

Un día el mañana se puso fecha de muerte y nombre propio. Porque sólo las cosas destinadas a morir tienen una entidad propia, finita, personal. Mañana sería un día único y perdido en la memoria de una sucesión de días que no volverían a tener mañana. Y moriría cuando fuera hoy, pero con su nombre de Mañana. Y cuando fuera ayer, seguirían llamándole Mañana. Y Mañana, que fue ayer, esperaría ser un hoy especial. Un hoy más, pero imbuido de la necesidad de ser un hoy de Mañana. Un hoy de palabras perdidas y sueños desgarrados, perdidos en el campo de batalla. Un hoy de ojos cerrados y salto al vacío. Un hoy de vocación suicida y pulso desbocado. Hoy sin miedo, a fin de cuentas, en el que la ausencia del mañana liberara a los hombres y mujeres de sus ataduras.

Quizás, cuando no haya que preocuparse más por el mañana, será el hoy el punto final de nuestro camino. Sólo Hoy, sin Mañana ni Ayer. Sólo vida irracional atada por amor a quien nos ama. Sólo eso. Sin más Mañana, porque fue ayer. Sin más, vida. Latido presente en el ahora de nuestras existencias, condenadas a vivir prisioneras de los planes que hacemos para poder hacer frente al futuro.

Quiero besar los labios de la vida, pero siempre hay un mañana que me sirve de excusa para seguir siendo un cobarde.

Un día Mañana simplemente se marchó y, supongo, yo me marché con él.

3 comentarios to “Mañana”

  1. Pasado mañana, mañana será ayer. Y a día de hoy el “no” ya lo tienes. Además, siempre existe la ínfima probabilidad de que se equivoque al contestar. O qué demonios, que los planetas se hayan alineado, un meterito amenace la tierra y seas el único ser humano disponible esa noche. Lo cual ocurre muchas más veces de las que, coherentemente, deberían darse. Pero lo más importante es que pasado mañana, mañana será ayer, y hoy el no ya lo tienes.

    Cierras los ojos, pegas un trago largo y, en el camino hacia ella, durante unos segundos, te transformas en Humphrey Bogart. O bueno, George Clooney, depende del caso…

  2. Mantenido Says:

    Vaya rayada con el mañana, no?

  3. “Quiero besar los labios de la vida, pero siempre hay un mañana que me sirve de excusa para seguir siendo un cobarde”.

    Guau. Qué gran verdad. Y nos pasa a todos mucho más a menudo de lo que estamos dispuestos a admitir. Guau (sonido de perro ladrando).

    Destino, te rallas demasiado tío. Mola, pero lo segundo no quita lo primero.

    Besos a todas las cobardes entre las que me incluyo.

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