Segundas oportunidades (Los Ojos de Julia y Agnosia)

Hay que currárselo para dar con las respectivas óperas primas de Eugenio Mira y Guillem Morales. A The Birthday, de Eugenio, se la puede encontrar en un pack doble con Evil Aliens (un gore cachondo y de lo más recomendable). Con sabor a serie B, referencias estéticas a Terry Guilliam y un protagonista a la altura de las circunstancias, Corey Feldman, Mira se quejaba de la incomprensión de una industria, en aquellos años, demasiado volcada en el cine social. Sin ser una gran película, su opera primera respiraba fantasía gracias, sobre todo, a la puesta en escena. Además, era distinta. Tan distinta como la mucho más efectiva El habitante incierto, de un Guillem Morales que no lograba un taquillazo, pero sí el aprecio de la crítica y la entrada en el cada vez menos selecto club de las películas catalogadas como De Culto. De metraje demasiado extenso, su fascinante punto de partida se diluía en un tramo intermedio en el que el director se perdía en sus propias obsesiones.

Curiosamente, aquellas dos películas se estrenaron en un mismo año, el 2004. Y también en un mismo año, el 2010, Morales y Mira intentan aprovechar la segunda oportunidad que se les ofrece. Uno mantiene su estilo, la fantasía escénica y la falta de gancho con el guión. El otro repite obsesiones y se pierde a la hora de intentar acertar en la diana que ya había errado, la de la comercialidad.

El Habitante incierto era una historia sobre gente que vive sin vivir, a través de los ojos de otros, sin ser vistos y ocultos en las sombras. En Los ojos de Julia, el villano de turno es un tipo al que “no le da la luz”. Una de esas personas que siempre pasan desapercibidas ante los demás, lo que va haciendo que acumule un tremendo resentimiento en su interior. Se aprecia en Morales la capacidad para sorprender en momentos puntuales, como ese desenlace a ritmo de flash fotográfico o la inquietante no presencia del protagonista que se consigue en algunos momentos. Sin embargo, la infantil historia protagonizada por el también infantil personaje de Belén Rueda no puede provocar nada más que un rubor constante. Con un guión torpe e ingenuo y una puesta en escena casi cómica, Morales es incapaz de dar coherencia a una trama en la que, se intuye, lo primero que escribieron fue el desenlace. Lo demás, son sólo un conjunto de excusas bobaliconas para llegar hasta él. Un thriller más que sin duda crucificaríamos de tener factura norteamericana. Por cierto, bajísimo el nivel actoral. Ni el gran Lluís Homar parece creíble, ni mucho menos una Belén Rueda empeñada en tomarse demasiado en serio a sí misma, algo poco recomendable en el cine de terror. Una lástima, porque aunque repetida, la idea del hombre que vive entre sombras sigue siendo fascinante… A lo mejor en un tercer intento acierta con la fórmula.

La de Mira es casi tan mala como la de Morales, pero tiene dos lastres añadidos: es aburrida y pretende ser diferente, en vez de limitarse a serlo. Poco hay que salvar y, lo que es peor en estos casos, que comentar. Eduardo Noriega, que hace poco dio muestras de saber envejecer gracias a su papel en el Mal Ajeno, aborda un personaje absurdo sin convicción alguna. El resto del reparto… pues me niego a comentarlo, más que nada, por que no siento que merezca la pena el esfuerzo de buscar en Internet cómo narices se llamaba la novia de Óscar Jaenada. Si destaca algo, es la puesta en escena, que era lo mejor en The Brithday. Si habría que colgar a alguien, es a los responsables del guión por hacer un guión sin clímax, de esos que parecen defender que la diferencia entre el cine europeo y el norteamericano es dejar al espectador con mala leche y la sensación de que los protagonistas son unos pusilánimes. Su aportación: descubrir que alguien se puede ganar el pan en una película haciendo de Rostros Homogéneos.

Ni Morales ni Mira convencen, pero lo que más duele es la ausencia de originalidad en sus respectivas propuestas y el empeño que parece tener la industria española por engañar a los espectadores. Una lástima, porque hay ganas de recuperar el cine de género, sobre todo el de terror, pero sigue faltando la personalidad o el oficio necesarios para hacerlo, más allá de los Balaguero de turno… Al final, van a conseguir que tenga miedo de sentarme en la butaca de cine para ver la redención de Álex Iglesia después de los Crímenes de Oxford. Ver para creer, con lo que yo era para defender el cine español.

Agnosia (2010)

Dirección: Eugenio Mira.

Guión: Javier Gullón y Antonio Trashorras.

Intérpretes: Eduardo Noriega, Bárbara Goenaga (mecachis, al final tuve que mirar IMDB) y Félix Gómez.

Los Ojos de Julia (2010)

Dirección: Guillem Morales.

Guión: Guillem Morales, Oriol Paulo.

Intérpretes: Belénrueda, Lluís Homar y Julia Gutiérrez Caba.

7 comentarios to “Segundas oportunidades (Los Ojos de Julia y Agnosia)”

  1. Me gustan mucho tus ‘críticas cinematográficas comparativas’ jajajaja
    Me has picado la curiosidad con The Birthday…hum…

    • Pues no lo he puesto, pero la verdad es que, desde mi punto de vista, The birthday tiene mucha más vocación de peli de culto que El habitante incierto.

  2. El cabreo -lógico- tras ver ambas pelis te puede. La verdad es que no hay quien aguante ‘Los ojos de Julia’, una pena lo de Guillem Morales, se esperaba mucho más. ‘El habitante incierto’ me fascinó. Sobre ‘Agnosia’, nunca he visto un guión tocado por tanta gente, y se nota tal desbarajuste. Qué bonitos tiempos los del cine social…
    ‘The birthday’, no conseguí entenderla y a Álex de la Iglesia ni se toca, se le perdona todo, hasta ‘Los crímenes de Oxford’.
    Jopé, se te echa mucho de menos, mierda.

    • En The Brirthday ya había un no final, pero funcionaba mucho mejor que el de Agnosia. Es verdad que resultaba complicadísimo conectar con la peli, pero la escenografía y la puesta en escena molaban mucho. Eso sí, el ritmo, si mal no recuerdo, era soporífero. Ya te digo Terry Gilliam más La Ciudad de los niños perdidos, sólo que peor que ambas, pero siendo español, se le perdonaba. Creo que lo único con lo que podría emparentarlo es con… La torre de los siete jorobados?😛

      Tienes razón con lo de Alex, pero es que… me dolió tanto lo de los Crimenes. No me lo esperaba. Con Crimen Ferpecto algo intuía y ni siquiera hice un esfuerzo por verla.

      En un mes estamos quemando más bares, no te preocupes.

      Además, a los solitarios nadie les echa de menos ni echan de menos a nadie. Es una cruz que jode, pero hay que aprender a llevarla, jeje.

      Un abrazo fuerte tío.

  3. Eiruceiram Says:

    “Además, a los solitarios nadie les echa de menos ni echan de menos a nadie ( q egoistas suena no?). Es una cruz que jode” Que frase más ingeniosa, lo mejor del post diría yo, (ironía).

    Pd1.Como no he visto las películas todavía comento lo comentado con tu permiso. Pero este fin de semana me pongo las pilas. Me dejáis muchas dudas en ambas.

    Pd2. Si quemas los bares, ya sabes que luego no puedes volver…, mejor dicho si, si quema el chinask… je, je, je.

  4. La película da bastante que pensar, y parece que deja una serie de incógnitas en el aire.
    http://reflexionesvarias.wordpress.com/2010/11/21/los-ojos-de-julia-dudas-preguntas-enigmas-misterios-incognitas/

    • Hola Leo. Gracias por comentari. He mirado el enlace que mandas y la verdad es que lo que se comenta en él yo, por lo menos, ya lo tenía bastante claro. De hecho, hay una cosa con la que no estoy de acuerdo. Para mí sí que existió una relación entre Isaac y la hermana de Julia, motivo por el que las dos se distanciaron. Lo que no creo hubiese fue una segunda parte de esa historia de amor. Probablemente Isaac sólo quería preocuparse de cómo iba la operación o… vete a saber. De todas formas, las dudas que se plantean son resultado de un guión al que le falta consistencia porque, no estamos hablando de cosas que puedan tener un orden interno (caso de Origen, por ejemplo, donde el director da los elementos necesarios para entender una película que, aparentemente, puede parecer más simple de lo que realmente es). Lo que se hace en esta película es meter muchas escenas o giros de guión que, finalmente, no tienen demasiado sentido.

      Por cierto, el anciano del hotel sabe cómo es Ángel porque él mismo es un tipo invisible, sólo que no lo lleva tan mal como el bueno de Angelito. Jeje, no podía dejar de imaginarme a Paco Rabal haciendo ese papel, creo que le habría pegado muchísimo.

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