Camino

Caminamos perdidos en las especulaciones sobre nuestros propios sueños y, sin darnos cuenta, aprendimos a respirar realidad. Nos dejamos caer en el césped solo un segundo, para recuperar el resuello, y la humedad de las lluvias pasadas se nos metieron en el cuerpo, calando nuestros huesos de tiempo perdido. Nos cogimos de la mano para afrontar el mañana, tirando en direcciones contrapuestas hasta que nos partimos por la mitad… o nos separamos… o… qué se yo. Hasta que aprendimos a caminar solos.

Fuimos sombras de una vida remota con la que tuvimos sueños húmedos, pero a la que nunca arropamos entre el dulce calor de nuestras sábanas, como si el mundo fuese demasiado despiadado para saber apreciar un desliz onírico.

En el día a día de nuestra degradante existencia los únicos momentos felices eran los que otros aseguraban haber conocido… Y eso nunca nos impidió seguir caminando.

La fuerza de nuestro espíritu se forjó en la aceptación de la lucha, pese a la derrota que se adivinaba en el horizonte… Y sólo los inmortales ideales que nunca entendimos permanecieron intactos, mostrándonos paternales que todo lo que aceptamos en virtud de la razón acaba muriendo, porque siempre hay una lógica inversa y destructora que enfrentar a los pilares en que fundamentamos nuestra razonada existencia.

Sólo los sueños tristes, solitarios, inútiles, emocionales. Sólo esa parte que nunca logramos entender de nosotros mismos nos ayudó a comprender un poco mejor nuestra propia naturaleza. Y caminar perdidos, haciendo especulaciones sobre nuestros sueños, fue la única manera de seguir respirando realidad sin asfixiarnos. Y tumbarnos en el césped, concentrándonos en los escalofríos que provocan los restos de lluvia de tiempo perdido cuando nos calan los huesos, la única manera de no tenerle miedo a ese mañana hacia el que caminábamos juntos, desde puntos separados del universo, pero siempre  unidos por un idéntico deseo de descubrir hasta dónde seríamos capaces de seguir caminando.

Detenerse era una buena forma de contemplar el mundo mientras pasaba ante nosotros, pero no era nuestra forma de hacer las cosas. Nosotros siempre fuimos más de caminar, de pasar ante el mundo e intentar llegar a alguna parte. Por desgracia, nunca supimos a dónde. Quizás sólo buscábamos niebla de la que emerger. Quizás sólo queríamos seguir caminando para no olvidar que todavía estábamos vivos. Vivos más allá del ruido que nos rodea. Vivos más allá de las lágrimas. Vivos más allá de la desilusión de nuestros propios sueños rotos. Vivos en un pequeño rincón de nuestro corazón en el que arde esa llama indomable que nos obliga a seguir caminando.

Nuestro camino no esta hecho con piedras, arena o asfalto. Se dibuja con claridad ante nuestros ojos… No necesitamos entenderlo. A fin de cuentas, vivir no es nada más que un acto de fe. ¿En qué? Espero encontrar la respuesta al final del camino.

2 comentarios to “Camino”

  1. Eiruceiram Says:

    Guay el texto!, pero no lo he podido oír con música. Esto no rula.

  2. silvio11 Says:

    Y lo peor es que no encuentro en youtube una versión que me deje subir. Gracias por el aviso Eiru y siento el retraso, pero es que he pasado unos días alejado del mundo digital.

    Si puedes escúchala en youtube, merece la pena.

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