“Que nadie se quede a solas con Enma”

La posesión de Enma Evans (2010, España)

Director: Manuel Carballo.

Guión: David Muñoz

Actores: Sophie Vavasseur, Tommy Bastow, Stephen Billington, Doug Bradley.

Manuel Carballo, otro ¿talento? patrio del cine de género, aunque emigrado a Londres para rodar su último largometraje: La posesión de Emma Evans. Como tantos otros durante el 2010 (Eugenio Mira; Daniel Benmayor, entro en shock al descubrir que será el director de Hitman 2; y Guillem Morales) ha tenido su segunda oportunidad. Más próximo a Benmayor que a Morales y Mira -su opera prima no tiene nada que aportar a nadie- Carballo volvió a la pantalla con una nueva película de corte fantástico y tintes terroríficos. Si El último justo apostaba por una intriga religiosa más cercana al thriller que al horror, en La Posesion de Emma Evans se aprecia el mismo doble juego, aunque en este caso son los escalofríos los que se llevan el gato al agua. El resultado, por desgracia, es demasiado similar al de la primera película de su director. Se aprecia el buen pulso y se intuye creatividad a la hora de plasmar la historia en imágenes, pero el guión carece del más mínimo sentido común y termina abusando de los clichés propios de este tipo de películas.

El género de exorcismos ha jugado en los últimos con la línea que separa los casos psiquiátricos de las posesiones demoníacas. Sin embargo, en el caso de Emma, la cosa queda clarita bastante pronto. Un par de pruebas médicas y la niña comienza a levitar en la cocina de su casa. Ya está, hay diablo y hemos conseguido convencer a papa y mama, agnósticos los dos (que para eso son de Londres y modernos, tanto que el padre educa a sus hijos en casa) para que recurran al tío cura. Porque sí, Emma tiene un tío cura que a fecha de hoy no recuerdo de quién era hermano. Carballo emplea la cámara en mano y los planos cortos como recurso fundamental para la narración, aproximándose a las técnicas del documental. No es la primera vez que se hace en el cine de terror ni será la última porque el espectador, acostumbrado a creerse los documentales, entra con más facilidad en la trama. Las primeras escenas pueden parece inquietantes, pero después la saturación termina por conducir a la desidia. Resulta demasiado fácil adivinar los momentos en los que la joven la va a liar parda y, para colmo de males, no hay intriga porque está bastante clarito que todo lo que pueda salir mal, efectivamente, saldrá mal. Ahora el diablo no sólo tienta, también lleva cronómetro para medir el paso de los coches.

Con alucinógeno giro final incluido, la historia podría haber sido más interesante sí el guión se hubiera acercado un poquito al terreno del erotismo en vez de al de la pornografía. Esto es, mostrando menos y sugiriendo más. En contrapartida, Carballo intenta ser algo más sutil con el empleo de la cámara y apuesta por un estilo constante a lo largo de la cinta, aunque algunas escenas habría que ser muy buenos para salvarlas… siendo unas tijeras, por ejemplo.

España se abre al cine de género, apuesta fuerte por el terror y descubre lo difícil que resulta tratar de ser artista y artesano a la vez. Las cámaras cada vez ruedan mejor, pero falta que alguien aprenda a escribir antes de que los productores se cansen de tirar el dinero a la basura, porque se está acabando el tiempo de las segundas oportunidad y no es que nuestros chicos las estén aprovechando como deberían.

PD: En su momento recomendé El Habitante incierto (Mira) y The Birthday (Morales). Me mantengo. Dejaré en manos de los interesados la posibilidad de ver Paintball (Benmayor), que no está muy lejos de los productos norteamericanoes de “loco mata tontos”. Ahora bien, con que un servidor viera El último justo fue más que suficiente. El resto de la sociedad no tiene porque cometer el mismo error.

2 comentarios to ““Que nadie se quede a solas con Enma””

  1. Aparte de esa infantilización del guión, el problema de ‘La posesión…’ es que no genera nada de tensión ni intriga. Acabo de ver ‘La herencia Valdemar’ y es más de lo mismo, en la estela de ‘Agnosia’. Así no hay manera, si la historia no está cuidada al mismo nivel que la puesta en escena.
    De todas formas queda la segunda oleada de directores que apuestan por otro cine. Ahí está Vigalondo (‘Extraterrestre’) o Chapero-Jackson (‘Verbo’) y Balagueró, con todo el jaleo de secuelas y precuelas de REC y su nueva peli. Y siempre nos quedará el cine social. Gracias Bollain por recordarlo.

    • silvio11 Says:

      A Vigalondo le espero con sentimientos encontrado, que ya sabes que a mí la momia roja no terminó de convencerme. A Chapero Jackson me lo tengo que estudiar más, aunque todo el mundo habla maravillas de él. Y de Balaguero, esperemos que no se pierda en su propio laberinto y que apueste un poco más por la emoción, que los finales de sus películas son previsibles de puro fatalistas y tan malo es eso como el happy end forzado, no? Eso sí, el tio es un maquinon de la puesta en escena y los climas… bueno, de los climas oscuros, quiero decir.

      PD: Tengo muchísimas ganas de ver También la lluvia. Con Mataharis recuperé la fe perdida en Te doy mis ojos (si, no me gustó Te doy mis ojos, ya podéis llamarme machista, misógino y lo que os dé la gana).

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