También la lluvia

TAMBIÉN LA LLUVIA (2010)

Directora: Icíar Bollaín

Guión: Paul Laverty

Actores: Luis Tosar, Karra Elejalde, Gael García Bernal, Juan CArlos Aduviri, Raíl Arévalo, Carlos Santos.

Por partes. No aguanté Hola, ¿estás sola? Que no es que no me gustase, es que no terminé de verla, vamos. Eso sí, me enamoré de Candela Peña y esa forma tan bruta que tenía de hacer las cosas. Flores de otro mundo la tengo pendiente, aunque la evidencia de su propuesta me echa para atrás, como me ocurre con casi todo el cine social de un tiempo a esta parte. Y Te doy mis ojos, pues llamarme machista, pero me pareció aberrante. Bien interpretada, pero con poco que mascar, además de aburrida, por cierto. Eso sí, ya empezaba a despuntar en ella un tipo hosco capaz de comerse la cámara a lo Brando (¿a lo mejor me he pasado?), Luis Tosar.

La cosa cambió con Mataharis. Natural, amena y con un envoltorio que escondía tantos temas que la única forma funcional de abordarlos, una vez vista la película, es la que empleó Icíar Bollaín, la directora de todos estos largometrajes y de También la lluvia. Apostó por tirar a la esencia a través de una historia que sobrevolaba la esencia de las tensiones que pretendía reflejar. Representaba una buena sesión de cine, amena y con mensaje, que jugaba su mejor baza en el respeto por el espectador: Se ponen las cartas sobre la mesa y que cada uno entienda la mano que se está jugando.

Con también la lluvia, la directora repite la estructura básica de la propuesta. La trama principal, el rodaje de una película sobre Cristóbal Colón, es sólo un juego de manos que oculta la lucha de un pueblo por sus derechos. El mensaje más evidente, a través de las metáforas que se establecen con las escenas de ese largometraje centrado en El Descubrimiento, habla de la explotación que los países desarrollados ejercemos sobre los del Hemisferio Sur (que progre me ha quedado esto). Sin embargo, hay otro apunte más: la unidad del pueblo y el recurso, en caso de que sea necesario, a la violencia como forma de proteger los derechos civiles.

Bollaín se rodea de un elenco de lo más efectivo. Tosar se amolda como un guante a su personaje, huraño y aparentemente superficial, pero con un punto de nobleza escondida que le emparenta con el famoso Malamadre. Diría que es su rol, pero la verdad es que el infatigable ritmo de trabajo que tiene hace imposible seguirle en todas las producciones en las que participa, y mucho menos decir si está encasillado o no. Aunque todavía no ha llegado a la versatilidad de Bardem (ver Boca a Boca, Perdita Durango y Beutiful), lo cierto es que sí ha demostrado capacidad para cambiar de registro, aunque la gravedad de su voz se lo ponga jodido. Karra Elejalde, por su parte, ya es uno de esos actores que dan prestigio indie a cualquier cosa en la que participe, aunque sea una mamarrachada y conste que ésta no lo es. Como ocurre con él -un convencido de sus ideas, aunque esté equivocado-, el Antón que interpreta tiene mucho de idealista, de cínico y perdedor. También de artista izquierdoso y sobrado que opina de todo, muy probablemente, con más corazón que conocimiento y más ganas de tocar la moral que de lograr justicia. Tanto su gesto final como el ensayo del desembarco resultan admirables. No sólo por su interpretación. También por la naturalidad con la que Bollaín rueda y monta ambas escenas. Mientras el ensayo se graba como si fuese una película, empalmando escenas y cambiando encuadres, el acercamiento a los detenidos en la revuelta se resuelve con un plano fijo y lejano, real. Ya es difícil no ver en Elejalde un actor, aunque sólo sea porque el intérprete ha terminado devorando a la persona.

Ya en otro párrafo, físico para no equivocarnos, metemos al resto. Gael García Bernal está correcto, como un Juan Carlos Aduviri, que solventa bien su complicada papeleta. Y si alguien pedía un par de minutitos más es Raúl Arévalo, otro de esos intérpretes españoles capaces de arrancar lágrimas y sonrisas, pero, sobre todo, dotado de una naturalidad desbordante.

Bollaín vuelve a componer una historia superficial sobre otra intensa. Es capaz de sugerir sin sumergir. Combina lo mejor de la producción de autor con detalles de superproducción, como esas calles destrozadas por las revueltas. Maneja, en definitiva, los tiempos de su creación con soltura, ajustándose al plan que tiene en mente. Yo tengo claro a quien le daría el Goya a la Mejor Dirección, pero temo que la Academia no aprecia demasiado que el director se sitúe en un segundo plano y que la marca de la casa sea la eficiencia. Supongo que, y en cierto modo es normal, se prefiere al director que está siempre delante del objetivo, aunque se encuentre sentado en su silla.

4 comentarios to “También la lluvia”

  1. La vuelta de Bollain es providencial. Tanto pedir al cine español pelis palomiteras, divertidas y de género para terminar retrocediendo y casi pidiendo el regreso de lo que mejor que sabemos hacer y escribir, cine social. Por lo que cuentas, parece el reverso de ‘Biutiful’. Allí hay una interpretación brutal (las comidas familiares son antológicas) y una puesta en escena manipuladora y tramposa a más no poder. ‘Biutiful’ sumerge. Tiene un actor brutal. Puede que ‘También la lluvia’ tenga al de más proyección, Raúl Arévalo.

    Sí, claro, la Academia va a dar el Goya de Mejor Dirección a De la Iglesia que se va de la Academia para dar paso a Bollain que es otra de las candidatas. Vaya jaleos y trapicheos.

    • silvio11 Says:

      Lo bueno de Iciar es que, por lo menos intenta no ser muy evidente. Tanto en Mataharis como en esta, hay una trama principal que está lejos del cine social, pero que sirve para acercarse a él. Creo que es la forma correcta de hacerlo, la verdad. Algo parecido a lo que hizo Fernando León con Familia, más que con el resto de pelis (no he visto Amador, por cierto).

      Todos queremos a Raul. Estoy deseando ver Primos, aunque me temo que a lo mejor su personaje pierde, por exceso de bromeja, el gancho que tenía en Gordos y Azuloscuro.

      El de mejor director va estar entre De la Iglesia y el Rodrigo este de Enterrado.

      Y el de mejor actor: para Reynolds, a que sí Lazslo?

      • G. Laszlo Says:

        Tío, si ha engañado a Scarlett para que se casara con él, tiene que ser un actor cojonudo.

  2. ¿Después de lo haya dejado con la Johannson? Dudo que lo merezca Reynolds. Yo soy de De la Torre, aunque no recuerdo en que categoría luce. Por cierto, algo de mérito habrá que darle a Paul Loverty, el guionista de ‘Yo también’ en eso de sugerir. El subtexto, recuerda.

    La peli que tengo ganas de pillar es la de ‘Pa negre’, de Villaronga. Dicen que Eduard Fernández se sale. Ya era hora, la verdad, porque vaya actuacioncitas las últimas (‘Biutiful’ y la inenarrable ‘Amores locos’).

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