Inconsciencia de viernes

Repasemos con frialdad los hechos.

1º) ¿Somos almas o simples máquinas hechas con elementos orgánicos?

2º) ¿Acaso debería importarnos qué somos?

3º) ¿Realmente deseo que exista un más allá si no acabo de estar plenamente convencido de que me agrade el más acá?

No sé qué intentaba decir con eso de “Repasemos con frialdad los hechos”. ¿Qué hechos? Es como si me olvidara de que no tengo una mente analítica y ordenada… Si la tuviera, seguro que no se me olvidaba que no la tengo… Espera, lo que no se me olvidaría es que la tengo.

Esta mañana tuve el placer de conocer a un pájaro que planeaba bajo las ruedas de mi coche. Estaba aparcado y le reté a que lo hiciera cuando estuviera en marcha, “si tienes cojones”, que siempre viste mucho. “¿Pero tú te crees que soy gilipollas o qué?” Entonces me di cuenta de que yo lo habría intentado… Bueno no, que soy un cobarde, pero me habría jodido no intentarlo por cobardía. Lo que me lleva a pensar que mi cobardía es más astuta que yo mismo. Desde entonces mi razón y mis emociones mantienen un acalorado debate sobre quién debería llevar los mandos de la nave. Hace tiempo que solucionamos ese punto, pero mi intelecto es demasiado estúpido para comprender que nunca tuvo posibilidades de ganar y mi compasión prefiere dejarle vivir en la ignorancia.

La piedra a la que di una patada en un estúpido gesto de frustración me recordó dos cosas. Primero, la futilidad que tiene el uso explosivo e irracional de la violencia, al menos en mi caso, porque me hace parecer ridículo. La segunda, eso de que el 75 por ciento de un iceberg está bajo el agua. Su puta madre, que daño. La tercera, que cojear durante todo el día acaba haciendo que te duela el gemelo de la pierna buena. Y la cuarta, que nunca se me han dado bien las matemáticas (jaja, me parto. ¿A que nadie se lo esperaba?)

Llevo toda la tarde dialogando seriamente con mi ordenador sobre estupideces. Le digo tonterías a través del teclado y él las refleja en la pantalla para que me dé cuenta de lo mucho que estoy perdiendo el tiempo. Es como si fuera uno de esos amigos que siempre te llevan la contraria. Su secreto para ganar es ese, repetir todo lo que dices. Si haces eso, la otra persona sólo puede forzar el empate callándose. Si se empeña en hablar, acabará cagándola. Un tío tonto con mirada profunda siempre parece más listo que uno inteligente con diarrea verbal. Por eso mi ordenador no dice nada más que lo estrictamente necesario: Windows ha detectado un error y debe cerrarse. Entonces sé que se está descojonando.

Que mierda de vida. Últimamente, hasta el Linux se me jode.

No me veis, pero estoy bailando en este lado del universo virtual que habitamos.

¿Y el más allá?

Pues eso, allí, ya llegaremos. Por si acaso echemos un polvo aquí y ahora. Al menos, que la muerte nos pille bien folladitos.

¿Y el más acá?

¿Tengo que volver a repetirte lo del polvo?

¿Y nuestra alma inmortal?

Pedísima en el bar de al lado intentando ligarse al alma inmortal de la rubia esa de las tetas gordas.

Buen fin de semana.

2 comentarios to “Inconsciencia de viernes”

  1. Eiruceiram Says:

    La radiación del ordenador afecta lo digo por experiencia je, je, je. Pon un cactus.

    No pongas nada…

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