Pesadilla (El fabricante de sueños I de ??)

Cuando sube a lo alto de la colina, el amanecer todavía le está esperando, impaciente. Llega tarde. Pide perdón con una mueca de circunstancias y mete las manos en los bolsillos justo después de ponerse las gafas de sol. El fabricante de sueños comienza a desaparecer. La silueta de su cuerpo se desvanece en el aire lentamente, conforme los rayos de luz van iluminándola, como si fuera una mentira puesta al descubierto.

Mateo recorre las calles sin darse cuenta de que alguien le sigue. Deja que su mirada se pierda en los escaparates, sin ver nada en realidad. Sus pensamientos son un bosque oscuro, un bosque denso y lleno de sombras. Mira los cristales, los bolsos, gafas y televisores como quien ve ramas, madera y vegetación. Las personas que se cruzan con él son animales. El asfalto se vuelve más duro y menos denso. Le duelen las rodillas, pero también se siente pegado al suelo. El fabricante de sueños anota en su libreta.

Alguien está gritando. El fabricante tiene menos de 24 horas para hacer su trabajo. Mateo está gritando algo ininteligible. Tiene la cara llena de sangre, aunque no es más que su propia desesperación convertida en herida. Espera en un paso de peatones, mirando a la nada. Dentro, la desesperación grita. Fuera, mira el muñequito rojo. Su respiración es profunda, sosegada.

Un demonio con aspecto de serpiente se enrosca sobre sí mismo. En rojo oscuro, muy oscuro, casi negro. El fabricante lo ve con claridad. Todo es de ese rojo denso y pastoso, casi como pintura. Mateo tiene la barbilla pegada al pecho y no ve nada más que la próxima baldosa. Es rojo oscuro, casi negro. Es dolor, casi muerte. Es algo que está a punto de no ser. El fabricante adivina qué ocurrirá a continuación . Podría echar a correr, tratar de evitarlo, pero sabe que no llegaría a tiempo. Esta vez Mateo no mira el semáforo. Está perdido en su bosque, gritando con la cara llena de sangre. Sangre de color rojo oscuro, casi negro. No ve venir el coche. Su último pensamiento es como un fogonazo. La luz es tan intensa que deslumbra al fabricante de sueños. Cierra los ojos en un acto inconsciente para protegerse del estallido que ciega su cerebro. La libreta cae al suelo, como Mateo. Ella, a los pies del fabricante. Él, a unos tres metros del vehículo. La gente corre y grita. Desorientado, entra en varias mentes antes de regresar a la de Mateo. No hay nada, sólo oscuridad.

Mateo camina despacio, por la calle. Le cuesta levantar la mirada del suelo. Cuando por fin lo hace, el reflejo de un escaparate le devuelve la imagen de un bosque, denso y oscuro. Está solo, perdido. No hay nadie a su alrededor. La angustia  crece dentro del pecho y extraños animales salvajes se mueven entre las sombras del bosque. Son casi como seres humanos, pero están deformados, caminan a cuatro patas y les adivina sedientos de sangre. Van en grupos, como cazadores. Trata de correr, pero el suelo se convierte en fango, apresando su cuerpo. Agarra troncos y ramas en un intento desesperado por huir. El barro se endurece cada vez que saca las piernas de él, causando heridas profundas que se infectan de inmediato. La sangre que mana de ellas es densa, casi viscosa. A lo lejos ve a los animales, como depredadores, detenidos frente a un semáforo que ilumina con su luz roja la oscuridad del bosque. No necesita mucho más para saber que el tiempo se está agotando. La sangre infectada escapa de su cuerpo. Le brota de los ojos. Cae por los agujeros de su nariz e incluso siente como se le escurre por la pernera de los pantalones. Trata de aferrarse a los árboles con tanta intensidad que las uñas se le parten. Grita. Un pitido intermitente tras él le recuerda el semáforo. Luz verde. Las bestias echan a correr, rugiendo. Consigue girarse justo a tiempo para ver como la primera de ellas, con una boca llena de dientes caninos, se lanza contra su yugular.

Mateo despierta. El pitido intermitente lo provocan las máquinas a las que está conectado. El olor a Hospital se le mete en lo más profundo de la pituitaria. No puede recordar con claridad nada de lo ocurrido justo antes del accidente, pero sí todo lo anterior. La tristeza real y el terror onírico. Sólo ha sido un sueño, dice para sí mismo.

Se alegra de estar vivo.

6 comentarios to “Pesadilla (El fabricante de sueños I de ??)”

  1. patridubre Says:

    Ah, muy bien, desaparece el asesino y aparece el fabricante siniestro de sueños…se te va a llenar el blog de góticos, hijas de Zapatero y crepusculeros😛

    • silvio11 Says:

      Después de este post, eres oficialmente la última lectora viva que me queda, jeje.

      No te apresures, que los sueños dan para mucho. Joder, ahora si hago uno bonito va a parecer que es por tu culpa.

      Mierda de todo… No me queda más remedio que hacer el próximo sobre ardillas degolladas.

  2. Eiruceiram Says:

    Voy a preguntar a la almohada si me leo los siguientes post de uno en uno o cuando tengas todos del “fabricante de sueños”.

    No pongas excusas para hacer un post bonito que llevamos tiempo deseándolo. Pero claro, cuando tú quieras no por presión.

    • silvio11 Says:

      Te advierto que estas cosas sé cuando empiezan, pero nunca tengo claro cuándo van a terminar. Dale tiempo y, si ves que los interrogantes aguantan demasiado, empieza a leer.

      Pufff, me tenías preocupado Eiru. Creí que me habías abandonado, jeje.

      Tu crees que el asesino encontrará sus sentimientos? No sé, yo creo que es su maldición y su castigo. Puede ver la belleza, pero no sentirla. Y no te preocupes que volverá, no sé cómo, cuándo ni si te alegrarás de verle, pero volverá.

      Jode, Patri y tú sois capaces de leeros lo que os eche.

  3. Eiruceiram Says:

    Supongo que el asesino del blog es de esos que nunca han querido a nadie. ¿Se nace asesino?, ¿Te haces? ¿Es más bella una persona muerta que estando viva?. ¿Se busca poseer todo dejando muerte sobre la vida?. Si hay algún asesino que conteste.
    No sentir, ni sufrir y vivir sin remordimientos es bastante atractivo. Puede que tenga esa persona un vacío tan profundo cuando mata. No sé de qué cosas se llenará su mente, son jodidos los remordimientos y el dolor. Será como cuando matamos una mosca, no nos da pena. De un manotazo acabamos con su vida sin apreciar que la hemos liquidado en ese mismo instante. La observamos y la elimínanos. Se la arrancan las alas y sus patas y no pasa nada. Igual que se descuartiza un cadáver… Aunque lleve en casa varias semanas. No hay lazos, ni sentimientos. Nada de placer, indiferencia.
    Creo que Norman Bates en Psicosis fue evolucionando de la I a la IV película. Hubo un cambio, dejando ver sentimientos en el asesino. Por lo menos a mi me lo pareció en la IV.

    Te sigue más gente de lo que crees, lo que pasa es que no comentan. Es que yo soy una pelma. Y no me hagas la pelota que se que no me has echado de menos je, je, je,
    NO ME VOY A IR!!!. Bueno, por el momento, ahora que hay un asesino nunca se sabe…

    PD. Para que vean que no solo me gusta los post románticos, es que me estoy creando un “san benito” de cursi!!. Je, je, je

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