Atroz

Tenía un cordero disfrazado de rutina.

Pobre cordero, pobre cordero.

Pacía por el campo tranquilo y descuidado.

Pobre cordero.

Siempre se acercó a todos aquellos que quisieron acariciarle,

mi pobre cordero,

y creo que vi lágrimas en sus ojos cuando le lleve a la última habitación de nuestra casita roja.

Pobre cordero, pobre cordero.

Cuando cierro los ojos para dormir, nunca escucho sus agónicos chillidos…

y siempre tengo sueños hermosos.

Mi pobre cordero.

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