Polvo

La habitación está vacía. Sobre la cama, una escuálida sábana recuerda tiempos mejores mientras permanece olvidada en una esquina del colchón. Las partículas de polvo reflejan los rayos de sol y parece que nieva luz sobre los muebles. La persiana gime, como si estuviera a punto de partirse por la mitad. Mira a su alrededor y trata de recordar la última vez que estuvo allí. Deberíamos haber cubierto los muebles con un plástico, se dice mientras pasa la yema del dedo sobre la mesilla de noche. Después la frota contra el pantalón para tratar de limpiarla. Estudia la silla en la que él acostumbraba a dejar la ropa del día siguiente. Parece desnuda. Comienza a picarle la nariz. Todo es silencio.

Se sienta sobre la cama y casi de forma impulsiva salta un poco sobre ella. Los muelles crujen, igual que sus recuerdos. Los fantasmas cruzan los copos de luz, brillando bajo ellos, y tuerce la cabeza para tratar de verlos desde una perspectiva diferente. De noche todo sería distinto, recordaría otras cosas, pero es medio día. Los fantasmas no se aman, ni se gritan, sólo conviven el uno junto al otro, brillando bajo la luz del sol.

Ignora la suciedad y los años. Tumbado en la cama trata de recuperar algún olor, pero no hay nada, sólo polvo. Todo huele a abandonado. Las partículas de polvo, de luz, flotan en el aire, rebotando contra los fantasmas de su memoria. Uno de ellos se tumba junto a él. Parece inmóvil… parece. Al final estira una mano y comienza a acariciarle el cabello, como hacía cada vez que él, siendo niño, no podía dormir y se colaba en su cama. Siempre le despertaban las caricias de aquella mano.  

Las lágrimas se escapan de los ojos y caen sobre el polvo del colchón. Escucha la voz de su padre llamándole desde el piso de abajo. Tiene prisa por irse de allí. Se pregunta si él también estará viendo fantasmas. Seca sus lágrimas antes de incorporarse. Sorbe mocos y se despide de ella. Una solitaria foto de matrimonio le dice adiós desde la mesilla. Es una de las pocas en las que sus padres salen sonriendo.

3 comentarios to “Polvo”

  1. patridubre Says:

    Es tan descriptivo que me ha parecido estar en la escena, veo la habitación y un haz de luz entrando en ella…incluso huele a casa vieja y a recuerdos…
    Me gusta🙂

  2. Uf, muy buena historia, llena de melancolía y recuerdos.

  3. eiruceiram Says:

    Me ha encantado!!!, creo que te va a costar superar este post.. Después de leerlo queda una sensación…, no sé, silenciosa, triste…, pero bonita y llena de recuerdos de esos que sólo puede cubrir el polvo…

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