Ilusiones simples

Posted in cosas que podrían haber rimado with tags on septiembre 2, 2011 by silvio11

Miro el café como si fuera un barril de cerveza. Y entre mágico, valsámico, estatico incluso errático repaso el momento exacto. Como oleadas, vivos a trompicones, cantando en voz baja a las simples ilusiones; simples; ilusiones; ilusiones simples que reducen a su esencia los mareos, de los sueños; el absurdo, de los cuentos; de mis ilusiones simples. Acaso va todo de buscar alguien imperfecto con quien imperfeccionar durante el resto de todo nuestro tiempo. Y las ilusiones simples se disfrazan de certezas, de tus besos, tus caricias, tus sonrisas, mis sonrisas… sobre todo, mis sonrisas. Es el amor ese bicho egoísta. Yo te quiero. Tú me quieres. Nos queremos por la risa que me lanzas cuando provoco a este mundo serio y formal con mis simples ilusiones simples y tus ilusiones simples, ilusiones. Un par de gorriones perdidos en una tormenta de rayos de sol. Te bebería entera si fueras mi cerveza de café. Respiraría el color de tus ojos hasta llenarme los pulmones de verde si fuera aire el tacto de tu pelo y devoro tu carne a mordiscos cada noche. Vivo atrapado en mis ilusiones simples. Recorremos las calles convertido en espejos, reflejando el mundo para que no pueda ver dentro de nosotros. Schhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, calla, no vayan a descubrirnos y querer saber qué, siempre qué y a dónde. A nosotros, a ti y a mí. Bichos egoístas adictos a su propio placer. No creo que la muerte me rechace porque sea un inmaduro y no hay nadie más serio ni chungo que ella. Somos espejos de ilusiones simples. Tu sonrisa en mi sonrisa como la pupila en aquella otra pupila… Simple. Caminamos por la calle como espejos reflectantes y a ratos polarizados. Somos ilusiones que caminan. Gorriones en una tormenta de rayos de sol. Ilusiones que se funden. Bichos egoístas, a ratos felices, a ratos humanos.

Siempre tengo mi mano cerca de la punta de tu dedo índice para poder agarrarlo cuando tengo miedo.

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Mi ausencia de tiempo y yo… y otra vez yo (egocentrismo temporal)

Posted in Estrambotismo with tags on agosto 19, 2011 by silvio11

Necesito algo de tiempo. ¿Para qué? Para poder hacerlo todo. ¿Quieres tiempo para  volver a ocuparlo? También me gustaría aburrirme un poco. Eso no es nada divertido. Ya, pero sí necesario. Además, cuando no tengo tiempo siempre acabo entre la espada y la pared, obligado a priorizar constantemente. ¿Quieres tiempo para no tener que decidir qué es lo realmente importante? Algo así… Nadie aprecia el valor de la inconsciencia hasta que le obligan a ser consciente…que mi subconsciente diga algo así es cuanto menos irónico, creo.

Pequeño repaso al cine del verano

Posted in Cuando el séptimo arte sólo es cine with tags , on agosto 16, 2011 by silvio11

Septiembre está más cerca de lo que parece, aunque antes que él llegará una última alegría: Super 8, el gran estreno del verano para un servidor, con permiso de Harry, Conan, Transformers, el Capitán América y el bueno de Woody. Sin embargo, antes de  la llegada de Abrahams el verano ya ha ido dejando algunas cositas:

 

Un cuento chino: Película escrita y dirigida por Sebastián Borensztein que se salva gracias a Ricardo Darín. Al argentino se le da de muerte hacer de hombre huraño con buen fondo… De hecho, se le da tan bien que corre el peligro de olvidar que es capaz de hacer otras cosas. La historia cuenta poco o nada. Una anécdota verídica que no viene demasiado a cuento sirve para introducir el elemento del realismo mágico. Por desgracia todo suena ha visto y el chino co-protagonista no se quita la careta de despistado en ningún momento. Si llegan a hacerla con dinero y actores del star system hollywoodiense todos coincidiríamos en que es un truño, pero al tener los nombres de Borensztein y Darin parece que da un poco más de cosica hacerlo.

 

Midnight in Paris: Ni el mejor Woody Allen, ni un nuevo Woody Allen, ni el Woody Allen más divertido, pero puede que sí el más correcto desde hace mucho tiempo. Con unos minutos iniciales dedicados a rodar un anuncio de París, el resto de la película navega por un mar de irrealidad que recuerda al dela Rosapúrpura del cairo. Inocente, divertida, despreocupada. Lo mejor de la propuesta es precisamente su ligereza e intrascendencia. Es una bromita agradable que aporta poco. Woody no hace nada nuevo ni revolucionario. Si acaso, vuelve a un terreno que conoce bien. Igual que Bruckheimer repite fórmula de explosiones cada año, Woody se repite a sí mismo. A unos les gustan los tiros y efectos especiales y a otros los diálogos ingeniosos que les hacen sentir inteligentes. Afortunado yo, que soy lo suficientemente estúpido como para disfrutar las dos cosas. Owen Wilson no es el alter ego definitivo de Allen, pero sí uno de los mejores.

 

El origen del Planeta de los Simios: La sorpresa del verano, para bien. Más inteligente de lo que se esperaba, pretende poner el acento en los personajes, aunque sin renunciar al espectáculo. Consciente de sus propias limitaciones, la película propone una historia sobre padres, hijos y otros simios. Ágil en su desarrollo y de metraje medido, sin ser un ensayo sobre la naturaleza humana sí que se arriesga a profundizar en sus protagonistas más de lo que, por ejemplo, profundiza Woody Allen en los suyos. Lithgow, Franco y Andy Serkis son una tripleta protagonista solvente y efectiva. La inclusión de una ella, Freida Pinto, por exigencias de la industria, se supone, sólo molesta… y mucho. Las escenas de acción son más que funcionales y el guión se muestra sólido, lo que no quita para que tenga sus incoherencias. Por desgracia, los mismos prejuicios que abarrotaron las salas para ver la versión de Tim Burton dejarán las de esta precuela medio vacías. Eso sí, por prometedor que pueda parecer Rupert Wyatt, que lo parece, es un crimen tener a Brian Cox a mano y darle un papelito de cabroncete en vez de un papelón de hijo de puta.

 

Harry Potter (no sé qué número): Ostias, ostias y más ostias. La última entrega de la saga mágica por excelencia está casi completamente dedicada al asedio a Hogwarts. Demasiado metraje para tan poca épica. A quienes hayan leído los libros les fascinará, supongo, pero la verdad es que sabe a poco. Demasiado predecible. Las pinceladas oscuras le sientan bien a la trama, pero el desenlace se merecía una mirada más detenida sobre las muertes de algunos personajes. Al espectador le dejan con la constante sensación de haberle robado metraje a la historia. Creo, firmemente, que habrá un versión extendida más épica con todos esos decesos de padres y hermanos que nos han escamoteado porque, sí, la última de Harry va de eso, de muertes y algún que otro magnífico secundario. Por cierto, desde aquí abro un debate: ¿Qué final es más ñoño, el de Harry o el del Señor de los anillos?

 

Capitán América: Estoy a punto de declarar a Joe Johnston enemigo de la humanidad… Pero todavía no me atrevo, sobre todo porque los realmente culpables son los de Marvel, por su evidente falta de coraje a la hora de hacer películas. Es cierto que se la jugaron con Thor, pero con el Capitán América iban de vendidos. La filmografía de Johnston habla por sí sola. Cine infantil que sólo consiguió despuntar mínimamente con Jumanji. Tanto Rocketeer como Cariño he encogido a los niños eran buenas para el sector al que iban dirigidas, creo que disfruté viéndolas de pequeño, pero de ahí no pasaban. Aunque Johnston, que ha suspendido todas sus pruebas de madurez (Cielo de Octubre y El hombre Lobo), sepa hacer productos entretenidos, como Océanos de Fuego o Parque Jurásico III, lo cierto es que éste Primer Vengador se le queda grande. Es un funcionario, no un creador. La película tiene una ambientación atractiva, pero sus personajes e historia son de segunda. Especialmente pobre es el resultado de las escenas de acción. Le falta más tensión que a Harry y le sobran planos de película de sobremesa. Nos la esperábamos peor, es cierto, pero al verla da la impresión de que no era tan difícil hacer algo interesante. Lo mejor, como siempre, los momentos dedicados a la creación del héroe. Por eso funcionan todas las primeras partes… Menos Linterna verde, claro… Perdón, casi me atraganto con un ataque de risa tonta.

 

Las que me faltaron del verano: Blackthorne, perfectamente disfrutable en DVD; Transformers 3, que si no la padecimos en cines, a santo de qué coño vamos a dejarla entrar en la santidad de nuestros hogares en formato de disquete plateado; y Pequeñas mentiras sin importancia, porque ver una peli francesa siempre me hace sentir más listo y además dicen que ésta es graciosa.

Polvo

Posted in fragmentos de historias jamás escritas with tags on agosto 9, 2011 by silvio11

La habitación está vacía. Sobre la cama, una escuálida sábana recuerda tiempos mejores mientras permanece olvidada en una esquina del colchón. Las partículas de polvo reflejan los rayos de sol y parece que nieva luz sobre los muebles. La persiana gime, como si estuviera a punto de partirse por la mitad. Mira a su alrededor y trata de recordar la última vez que estuvo allí. Deberíamos haber cubierto los muebles con un plástico, se dice mientras pasa la yema del dedo sobre la mesilla de noche. Después la frota contra el pantalón para tratar de limpiarla. Estudia la silla en la que él acostumbraba a dejar la ropa del día siguiente. Parece desnuda. Comienza a picarle la nariz. Todo es silencio.

Se sienta sobre la cama y casi de forma impulsiva salta un poco sobre ella. Los muelles crujen, igual que sus recuerdos. Los fantasmas cruzan los copos de luz, brillando bajo ellos, y tuerce la cabeza para tratar de verlos desde una perspectiva diferente. De noche todo sería distinto, recordaría otras cosas, pero es medio día. Los fantasmas no se aman, ni se gritan, sólo conviven el uno junto al otro, brillando bajo la luz del sol.

Ignora la suciedad y los años. Tumbado en la cama trata de recuperar algún olor, pero no hay nada, sólo polvo. Todo huele a abandonado. Las partículas de polvo, de luz, flotan en el aire, rebotando contra los fantasmas de su memoria. Uno de ellos se tumba junto a él. Parece inmóvil… parece. Al final estira una mano y comienza a acariciarle el cabello, como hacía cada vez que él, siendo niño, no podía dormir y se colaba en su cama. Siempre le despertaban las caricias de aquella mano.  

Las lágrimas se escapan de los ojos y caen sobre el polvo del colchón. Escucha la voz de su padre llamándole desde el piso de abajo. Tiene prisa por irse de allí. Se pregunta si él también estará viendo fantasmas. Seca sus lágrimas antes de incorporarse. Sorbe mocos y se despide de ella. Una solitaria foto de matrimonio le dice adiós desde la mesilla. Es una de las pocas en las que sus padres salen sonriendo.

Encrucijada

Posted in fragmentos de historias jamás escritas with tags , on agosto 5, 2011 by silvio11

Al fondo del camino hay un perro negro. Bueno al fondo, en realidad es una encrucijada. Siempre hay una encrucijada allí donde pensamos que se encuentra el final del camino. Hay un perro negro y una encrucijada. Los errores fatales son aquellos que se pagan durante toda la vida. Hay una encrucijada que bien podría ser el final del camino. Escéptico y confuso camina hacia ella, sonriendo a pesar de todo. La matemáticas son la poesía de Dios y el lenguaje las matemáticas del hombre. En la formulación exacta de su propio pensamiento espera encontrar el conocimiento absoluto de sí mismo. Ese es el reto, ser capaz de traducir con precisión el pensamiento, que a su vez no es nada más que la traducción del sentimiento… El lenguaje del sentimiento. Y el perro ladra.

Los errores fatales se pagan durante toda la vida, repite mentalmente de camino al cementerio. Sobre su hombro, una sexta parte del ataúd. Los ladridos llegan desde la encrucijada. Hay amores que se pierden por una decisión estúpida, pero su error no fue perderlo, su error fue aferrarse a él… Tantos años. Y el perro vuelve a ladrar, desafiante o indignado, imposible saberlo. Agacha la cabeza y mira al suelo. Fue tan fácil vivir preso, con el error, acomodado. Se pregunta qué hará a continuación, libre. La encrucijada se aproxima y la cochambrosa entrada del cementerio le recuerda a la puerta de su hogar.

Toda una vida preso, pero hubo un día en el que le perdió el miedo a la muerte… Una noche, mejor dicho. Abrazado a ella supo que podría morirse tranquilo. No plenamente feliz, pero sí tranquilo, en paz. Durante unos días jugó con la idea mental del suicido. El perro vuelve a ladrar. Le fascinaba la posibilidad de abandonar en el punto alto, justo cuando todo estaba en orden, aunque no hubiera perfección.

Sus emociones le hablaron. El miedo, la esperanza, la felicidad… Pero no supo entenderlo. No supo entenderse y los ladridos apunto estuvieron de hacerle estallar la cabeza. Pesa tanto el ataúd como cada uno de los días en los que tuvo que regresar a casa a regañadientes. No fue siempre y no fue todo, pero si bastante como para que por norma general se sintiera sin sonrisas. Pasaron los buenos días. Giran a la izquierda y el perro se hace a un lado para que puedan encarar la puerta del cementerio. ¿Y qué fue de la paz? Nada, allí se quedó, junto a él y la tranquilidad. A lo mejor es que él había nacido para la agitación y el caos.

Mientras se adentra en el cementerio, el perro vuelve a ladrar. Una vez más, es ella quien le marca el camino a seguir.

Posted in Cuando el séptimo arte sólo es cine with tags on agosto 2, 2011 by silvio11

Luther (2010, 2011)

Creador: Neil Cross.

Actores: Idris Elba, Warren Brown, Paul McGann, Ruth Wilson, Indira Varma.

Luther tiene dos nombres propios. El primero es el de su protagonista, Idris Elba, que ya ascendió a los altares televisivos gracias a The Wire. El segundo, el de Neil Cross, ilustre desconocido al que avala una trayectoria breve, pero eficaz. Juntos han creado Luther, una serie de formato y posibilidades indefinidas. Con dos temporadas de seis y cuatro episodios, esta producción se configura como una obra oscura y cruda que juega con los grises morales de uno de esos superdetectives malditos que tanto abundan en la televisión.

 

Casi todo está inventado ya en el género policíaco. Sin embargo, eso no evitará que alguien intente dar con una nueva fórmula perfecta. Lo hizo CSI y ojalá hubiera matado ya a la gallina de los huevos de oro. También lo consiguió The Wire y lo intenta Luther, apoyándose más en la forma que en el fondo. La historia del detective genial y desequilibrado no aporta demasiadas novedades. Johnnie To ya rodó algo muy similar en Mad Detective y otras tantas series han jugado con la idea. Sin embargo, donde sí triunfa Luther, sobre todo en su primera temporada, es en la sinceridad de su propuesta. La historia, tan forzada como tantas otras, no juega esta vez a buscar el final feliz e ilógico, si no a presentar otro casi trágico. Trampas, sí, pero hechas a favor de una sensación final de oscuridad que casa con el look de una serie que, sin embargo, es gris.

 

Luther es un policía de alma atormentada y temperamento explosivo, lleno de fantasmas, pero aliado con las fuerzas dela Ley… a su manera, claro. En su primera temporada, el personaje sufre un viaje al infierno. Incapaz de romper con su vida, será ésta la que finalmente le deje a él de lado. Por el camino, una amistad casi incomprensible, pero tan adictiva para el protagonista como para el espectador, con una psicópata de pelo rojo y los fascinantes rasgos de la misteriosa, demasiado en algunos momentos, Ruth Wilson. También hay villanos, imprescindibles y memorables. Criminales casi demoníacos que hacen jugar a la serie con el terror y que en última estancia terminan chocando, cuando no fundiéndose, con los torbellinos vitales del propio Luther. Si difícil es atrapar a un psicópata, mucho más aún lo es hacerlo mientras la mafia y policías corruptos te dan pataditas en la espinilla.

 

Londres también está ahí. Sucio, nublado, urbano y en plena depresión. La ciudad es otro protagonista, como lo son sus suburbios y unos viandantes que parecen máquinas sin sentimientos o seres pusilánimes. Humanos despreciables que gozan de la protección y el dolor vital de Luther, demasiado cerca de las mentes que persigue como para ser capaz de separarse del mundo enfermo con el que pretende terminar.

 

Luther podría ser vulgar si Elba no le diera a su personaje un carisma arrollador. Su aspecto y forma de andar, gabardina de tres cuartos y cabeza oculta entre los hombros, hacen de él un tipo apunto de explotar, torturado y con la cabeza llena de ideas y pensamientos, casi todos malos.

 

Una primera temporada sin concesiones hizo de esta producción un mundo lleno de posibilidades. En la segunda, del negro desesperación se pasó a un camión repleto de helados, pero ya daba igual. El espectador hace bien en esperar cualquier cosa de las andanzas de Luther porque, como le ocurre a él, sólo sufriendo se puede disfrutar esta serie, siendo consciente de que todo puede ocurrir y de que la siempre siempre es susceptible de empeorar.

 

Ilógica por momentos y de relaciones personales alucinójenas, Luther es pura atmósfera y tres o cuatro actores magníficos. Las tramas, oscuras, invitan al espectador a sentirse un poco más adulto en un género televisivo tomado por las pruebas forenses perfectas y moral de cartón piedra. Un poco de infierno humano, sobreactuado a ratos, pero atractivo. ¿Podría cansar? Sí. Quizás por eso sólo cuenta con diez capítulos en dos temporadas. Dosis pequeñitas de sótanos oscuros perfectamente digeribles.

Atroz

Posted in cosas que podrían haber rimado with tags , on julio 29, 2011 by silvio11

Tenía un cordero disfrazado de rutina.

Pobre cordero, pobre cordero.

Pacía por el campo tranquilo y descuidado.

Pobre cordero.

Siempre se acercó a todos aquellos que quisieron acariciarle,

mi pobre cordero,

y creo que vi lágrimas en sus ojos cuando le lleve a la última habitación de nuestra casita roja.

Pobre cordero, pobre cordero.

Cuando cierro los ojos para dormir, nunca escucho sus agónicos chillidos…

y siempre tengo sueños hermosos.

Mi pobre cordero.