Archivo para Eiru

Diente de león

Posted in Colaboraciones with tags on julio 27, 2010 by silvio11

Me siento honrado de presentar la primera colaboración en este blog de una habitual: Eiruceiram. Me encantaría que su ejemplo cundiese y más gente se animara a contar cosillas a través de esta página o lo que narices sea… Es más, me sentiría honrado y útil si alguien más decidiera hacerlo. Bueno, que ustedes lo disfruten.

A veces necesitamos que la decepción llame a nuestra puerta, que la paloma de la paz cierre sus alas, cansada del largo trayecto, y la luz se vuelva tenue para sentir que nos falta algo. Necesitamos que se pare el sentido de la coherencia y el reloj deje de ser verdugo de la puntualidad, dando protagonismo al retraso y a la hermosa imperfección.

Dejamos de sentir la diagonalidad en las escaleras hacia una meta y la sensación de tener dificultades cargadas a nuestras espaldas se petrifica sin un motivo lógico. Podemos hundirnos como barcos de papel en un gran océano de dudas. La vida puede materializar golpetazos y volver a atacar una y otra vez, sin dejar que los hematomas tengan tiempo de palidecer. Seguirá arruinada la proyección de lo que más deseamos y en un momento nos colocaremos frente al abismo de la preocupación, sintiendo cómo nuestro motor deja de latir y revientan las ganas de lograr un poco de ese algo que hemos olvidado disfrutar…

Muchas veces, no valoramos el sabor de una sonrisa, el cosquilleo de las bonitas miradas, el reencuentro de la amistad, el juego de la tierna infancia o el rostro marcado de pliegues por la experiencia. Nos olvidamos incluso de la ausencia de la lluvia en la ventana y del concierto privado que la naturaleza nos regalaba con ella. Los detalles pasan desapercibidos, pero siguen con nosotros el día a día; los pasos de puntillas, para no molestar; el olor a comida, que perfuma nuestro hambriento deseo de saborear un recuerdo; el discutir por discutir y saber que detrás de eso hay un beso y un abrazo…. estas pequeñas cosas que nos hacen ser felices.

La espabilada realidad nos ofrece momentos trágicos, dramáticos, en los que el ánimo pierde las fuerzas necesarias para mantener el desnutrido reinado de la fe, cayendo en una agonía de soledad.

Pero siempre hay algo que tira de nosotros, haciéndonos ir un poco más allá de donde solemos llegar. Una palabra amiga, una canción optimista y ruidosa, una silueta en el agua o el olor de la noche, que nos abraza con su capa de estrellas. Soplar la pelusa traviesa de un diente de león, tras dejar su vestimenta de flor silvestre, y lanzar al viento la ilusión voladora de un deseo…

Regalamos momentos únicos a nuestros sentidos. A los ojos, lágrimas derramadas por la alegría o una densa niebla nacida de la amargura.  La voz ofrece palabras llenas de frases con y sin acierto, contradictorias. La piel reclama una caricia tibia, que a veces llega sin pedirla. Y en ocasiones, sin darnos cuenta, nos alcanza el sabor de la compañía. Cargamos las sensaciones de pensamientos que avivan el alma, escuchando con el corazón.

Cuando nos visita el terrible enfado, la incomprensión frustra a la paciencia y, en vez de hablar, ladramos como animales heridos, en busca de una cura a nuestra amargura, enrarecemos el ambiente, lo inquietamos, pero siempre recibimos un mensaje de la vida en el que nos muestra que esta repleta de posibilidades, las que nos puede ofrecer y las que podemos ofrecerle nosotros a ella. Las sonrisas devuelven las sensaciones perdidas, las ideas cogen fuerza para no rendirse nunca…

La vida nos coloca cerca a escasos seres fascinantes, capaces de vivir por encima de las posibilidades desgastadas de la fe, que nunca permiten a su mundo que se paralice porque su mundo es seguir excavando en busca de sus propios límites, dejando fuera a la desazón porque no están dispuestos a dejarse vencer por las debilidades de la mente. Dentro de sus cuerpos llevan un espíritu lleno de ganas de ofrecer la cara guapa de la vida.

Esas pequeñas cosas que sin querer, sin saber, sin notarlo casi, se van convirtiendo en grandes, en importantes, en indispensables… esas cosas que se quedan en la memoria, que se escoden y se buscan para llorar o reír…

La sabiduría del tiempo nos enseñará a mirar lo que queda a nuestro alrededor y disfrutarlo, y no a perseguir lo que nos falta para alimentar las apariencias. Porque mañana lo que nos falte, será lo que nos quedaba ayer sin valorar.

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